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01/02/2022

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ASÍ SE SALVÓ LA RÍA DE VIGO
La historia de como se llevaron la refinería

El enorme complejo contaminante estaba en un principio destinado a la Ría de Vigo para ser implantado junto a Monte Ferro, sobre la playa de Patos, lo que también hubiera afectado en gran medida a la bahía de Nigrán y a Baiona.

ASÍ SE SALVÓ LA RÍA DE VIGO | La historia de como se llevaron la refinería

Pero, estando muy bien relacionadas las fuerzas vivas norteñas con el régimen franquista pusieron rápidamente en marcha para evitar que una industria de refino petrolero tan prometedora se instalara en Vigo. Tenía que ser para su ciudad. Lo consiguieron; y de esta manera le hicieron a nuestra Ría un inmenso favor, cuando pretendían todo lo contrario.

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ESTA ES LA PELÍCULA DE LOS HECHOS:

A finales de los años cincuenta un emigrante gallego en Lisboa natural de Ponte Caldelas, de nombre Manuel Cordo Boullosa, que comerciando con el petróleo de Angola se había convertido en un magnate internacional del negocio, anunció que en sociedad con una gran compañía norteamericana se disponía a solicitar permiso para construir una enorme refinería junto a Monteferro.

De inmediato reaccionaron los poderes coruñeses moviendo todos sus resortes para paralizar el proyecto y llevar a cabo en su ciudad uno similar; pero de propiedad estatal, contrapuesto al vigués que era privado e internacional. Entre las influencias a las que recurrieron se encontraba Doña Carmen, tan agasajada en su ciudad, a la que incluso obsequiaron con un palacete urbano, la Casa Cornide, que  jugó un papel importante. Al tiempo que los responsables del puerto herculino no dudaron en presentar una documentación que incluía una carta marítima modificada en la que no aparecía una aguja rocosa que iba a dificultar las maniobras de los grandes buques petroleros y cuya existencia años después, en el año 1976, provocaría el desastre del Urquiola.

LA CIUDAD DE VIGO, QUE ENTONCES SE SINTIÓ DESFAVORECIDA, RESULTÓ LA GRAN BENEFICIADA

En Vigo la pérdida de la refinería se consideró una pésima noticia, pues pocos en aquel momento interpretaban que la instalación del monstruoso complejo petrolero en Patos desgraciaría para siempre la Ría y muy concretamente el litoral hoy residencial y turístico entre Saiáns y Baiona, esta villa, lo mismo que Nigrán, condenada. Pero es que por entonces las sensibilidades y las formas de ver las cosas eran muy distintas.

Era un Vigo, el de finales de los cincuenta y principios de los sesenta, en pleno gran impulso porque – gracias a la existencia de una Zona Franca, en 1958 llegó Citroën, que en 1960 ya contaba con más de quinientos trabajadores en su planta de Balaídos y producía miles de vehículos.

Lo que también coincidía con los primeros pasos de Pescanova, creada en aquel año 1960. El futuro de la industria pesquera partir de las operaciones en lejanos caladeros y del invento del pescado congelado se presumía, como así fue, espléndido.

Mientras que en A Coruña, ciudad administrativa que carecía de iniciativa empresarial privada, las únicas industrias eran estatales: la Fábrica de Armas y la Fábrica de Tabacos. Por eso quisieron una refinería, también estatal.

UNA REFINERÍA EN LA RÍA HUBIERA TENIDO UNAS CONSECUENCIAS TERRIBLES

Gracias a los poderes herculinos de entonces que tan bien relacionados estaban con el régimen de Franco y que sabían aprovechar los veraneos del dictador en Meirás  se salvó la Ría de Vigo.

Algo que agradecer eternamente a los gerifaltes coruñeses, porque de no ser por su intervención el proyecto de Corgo Boullosa y sus socios americanos hubiera salido adelante; y en Patos tendríamos hoy unas enormes chimeneas expandiendo emisiones en un entorno de enormes tuberías y gigantescos depósitos de combustible. Con muelles adentrándose en la Ría y grandes buques petroleros contaminando con su sola presencia, además del consiguiente riesgo de accidentes.

Un pretendido brutal atentado no solo paisajístico que se evitó desde A Coruña, cuya gran industria de refino de petróleo le fue definitivamente adjudicada en 1962, para ser inaugurada en 1964.

Las Islas Cíes no se hubieran convertido en un gran destino turístico, mientras que Nigrán no sería el importante municipio de carácter residencial que hoy es dentro del área metropolitana viguesa.

Ralentizar el fuerte impulso de nuestra ciudad era lo que pretendían llevándose la refinería.

Pero la apuesta les salió muy al revés.

R. EIRAS

VER TAMBIÉN, relacionado. Publicado en Vigoempresa el 03/07/2011:
EL SOSTENIDO DISPARATE DEL PUERTO EXTERIOR DE A CORUÑA

 

 

 

 

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