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EL LLAMADO EDIFICIO AZUL
Un adefesio urbano que
resulta hasta inquietante

Se trata de un pegote o emplaste urbano de masiva acristalada estructura que refleja los edificios próximos; y que, según la luz, vira de una tonalidad añil a otra casi violeta. Esta aberración arquitectónica se encuentra en Santiago de Vigo.

EL LLAMADO EDIFICIO AZUL | Un adefesio urbano que | resulta hasta inquietante

Fue levantado en los primeros ochenta, en los tiempos iniciales del alcalde Soto y mediante una licencia que causó notable controversia en la época poe conllevar la casi total demolición de un edificio que en teoría era a conservar. La imaginativa solución consensuada que urdieron entre el arquitecto – en este caso asociado con el promotor inmobiliario – y el mandatario municipal fue simple: mantener en pie sólo una pequeña parte del inmueble que allí se encontraba y del que quedan, adosado y con el mamotreto encima, una pared y unas ventanas.

En una ciudad que se distingue por contar con magnífica arquitectura modernista de cantería, este bodrio es uno de los últimos ejemplos de los atentados perpetrados en serie contra nuestro patrimonio arquitectónico, una especie de colofón a los llevados a cabo en la segunda mitad de la década de los sesenta.

NO PARECE TENER MUCHA OCUPACIÓN Y ENTRE SUS INQUILINOS SE DA UNA CURIOSA COMPETENCIA

No es extraño que los sucesivos negocios de hostelería que abrieron sus puertas en los bajos del edificio fueran fracasando uno tras otro.

Mientras que el estudio del arquitecto autor, un tal Juan Antonio Visier Gil que llegó a Vigo procedente de una ciudad de la meseta, un profesional subyugado por la tonalidad añil, se encuentra en el último piso, lo que se puede considerar como un justo purgatorio a cambio de su trabajo.

El acceso al volumen azulón se realiza por un angosto portal medio escondido situado en una esquina y en el que se encuentra la base de un más bien cutre ´ascensor panorámico´, o sea, un elevador exterior también acristalado que recorre la fachada para desazón de sus ocupantes, que se ven ascendiendo o descendiendo por todo el añil. Y si hay paradas peor.

Poca gente se ve entrar y salir. Entre los inquilinos hay un par de clínicas privadas y una consultoría de ´alta gestión´. Y se da un caso harto curioso: en el primer piso se encuentra el despacho de Rey Abogados; y en el cuarto otro bufete que se denomina Criado del Rey Abogados. No siendo el segundo filial del primero.

Hubo un tiempo, ya hace años, en el que al Edificio Azul acudían con variable frecuencia ciertos narcotraficantes de la Ría de Arousa. Lo que tendría su razón o la contraria: el reactivo que se utiliza para comprobar la naturaleza de la ´fariña´ da positivo cuando la cocaína se pone de color azul.

A mejor calidad mayor intensidad. Después, cuando en ocasiones era necesario, el titular del despacho anfitrión les devolvía la visita en O Salnés.

NO PUEDE SER SALUDABLE TRABAJAR EN EL EDIFICIO AZUL

Si pasar por delante desde la perspectiva de la otra acera ya produce inquietud y los viandantes lo hacen apretando el paso, tener que trabajar allí, pasar un encadenado de horas dentro de esa gran pecera en la que penetra una cambiante luz tamizada por el añil, puede causar, es de suponer, diversos trastornos que, según la persona, serán de leves a moderados.

O también, siempre según la persona y debido a la emisión de ondas magnético cromáticas, quizás pueda perturbar la percepción de las cosas y la creatividad. De hecho, en uno de los bufetes allí instalados elabora sus escritos una profesional de la abogacía, en su tiempo opositora a notarías, conocida entre sus colegas como ´Inma la Literata´, que elabora trastornados textos, en ocasiones insultantes, a partir de lo que le dictan o inducen sus clientes o clientas.

Se trata del mismo bufete que se anuncia jactándose de que se encuentra ubicado en ´un edificio emblemático´. Y tanto que lo es.

No son pocas las historias de las bastante coloreadas que tuvieron lugar tras las cristaleras de este mamotreto de pretendida modernidad en su tiempo. Algunas tan enrevesadas que posiblemente fueran producto de la influencia de las mencionadas extrañas ondas magnéticas que surgen de sus variaciones cromáticas siempre en función de los cambios de luz exterior.

La mole del Edificio Azul machaca el entorno conocido como Santiago de Vigo.

Una aberración arquitectónica ejemplo extremo de un tiempo en el que se llevaron a cabo no pocas calamidades urbanísticas cuya construcción levantó además todo tipo de suspicacias. Es decir, sospechas. En los primeros tiempos del alcalde Manuel Soto. 

Un alcalde Soto, del Partido Socialista Obrero Español, que llegó al ayuntamiento con una bolsa en la que llevaba la bandera gallega y un bocata de chorizo; y que años después salió cargado de sacos repletos con diversos contenidos como recuerdo de su gestión. 

J. LOSADA   

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