Unos por otros

Nuestra hemeroteca

Artículos de Antonio Ojea publicados entre 15/09/2008 y 01/01/2012

vigoempresa vigoempresa

Comparte en

Quizás también te interese Quizás, también te interese

LA GUINDA

Unos por otros

LA GUINDA

EDUCADORES

EDUCADORES
Todo acontecimiento lleva implícita una lección. Sólo hay que saber mirar para encontrar en cualquier evento algo que aprender. Claro que hay quien necesita toda su vida para no enterarse de algo.
“Bernie el estafador. Lección: devolver los bienes robados a sus legítimos propietarios. Firmado: Los Educadores”. Así se las gastan unos astutos “ladrones” que imitan a unos personajes de ficción, The Educators, que se dedican a sacarle los colores a los que les sacan lo suyo a los demás. Entran en casas de potentados y les revuelven sus cosas para demostrarles que no son invulnerables; no les roban nada y les dejan unas notas de advertencia para hacerles reflexionar. Por lo visto no son exactamente unos devotos de que “la propiedad privada es un robo”, pero saben que algunas propiedades proceden de actividades poco ejemplares.
Los Educadores le devolvieron al astuto Bernard Madoff la estuatuilla de 10.000 dólares que le habían robado, tan sólo para recordarle que ellos son más honrados que él e instarle a devolver los 50.000 millones de dólares que ha estafado a otros. Vano intento, porque se los gastó.
Tampoco parecen ser devotos del aforismo que supone que robarle a un ladrón tiene cien años de perdón, porque probablemente no creen en tales perdones divinos, tras comprobar que hay ladrones que acaban por disfrutar de lo robado y, en muchos casos, son tenidos por prohombres o promujeres en una sociedad adoradora del éxito, venga de donde venga.
Tampoco la fácil comparación con el proscrito de Sherwood me parece a mí muy del caso, porque Robin de Locksley fue puesto fuera de la ley sin haber hecho nada más que poseer lo que el malvado Sheriff de Nottingham deseaba. Los Educadores, por el contrario, deciden infringir la ley sin más necesidad que la de explicarnos lo que ya tendríamos que saber: que alguna propiedad privada sí que procede de un robo. En todo caso, según la ley, los Educadores son unos proscritos porque en el vigente ordenamiento legal no hay perdón por robar a ladrones.
De momento, los Educadores están disfrutando de un éxito mediático que para sí pretendió “El Solitario” cuando se autodefinió como “expropiador de Bancos”. Para el delincuente frenado en su carrera por la policía portuguesa, los bancos estaban robando y él, revestido de la caperuza del justiciero, se dedicaba a privarles de los beneficios de su latrocinio. Pues ya ven que no le ha valido de nada y lo han condenado, del mismo modo que condenarán a los Educadores si los cogen y los juzgan.
Pero, con independencia de a qué se apunte usted, lo cierto es que de todo este guirigay puede sacarse una lección. Si no se ha procedido judicialmente contra esas entidades financieras que obtuvieron bienes inmuebles a base de ejecutar cláusulas realmente usureras en quienes confiaron en ellas, y compraron y vendieron basura, tendremos que llegar a la conclusión de que el sistema favorece el latrocinio, con tal de que se atenga a las normas que la inmensa mayoría de la gente es incapaz de comprender.
O sea que la conclusión es fácil: lo que los ejecutores de la ley persiguen realmente es trincar poco dinero, porque si trincas mucho siempre te quedará el Estado para sacarte del apuro por no verse metido en uno mayor. No es que no se persiga al que roba mucho, no; es que si robas mucho las probabilidades de que puedas salirte de rositas son directamente proporcionales a la cantidad ilícitamente obtenida.
Pero para sortear reproches ya hay quien se encarga de trincar a uno de cada cien embaucadores (Madoff no fue el único estafador en el asunto de los 50.000 millones), de modo que pueda decir que la justicia es igual para todos. Claro que, como en la granja de Orwell, todos somos iguales, aunque unos son más iguales que otros.

Menos los Educadores, que son distintos.

La noticia en La Gaceta de Tucumán

ANTONIO OJEA

Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Print this page