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EL CLUB FINANCIERO VIGO EN SU XIII ANIVERSARIO

Una celebración cargada de significados girando en torno a la medalla de oro de la asociación empresarial concedida a García Costas, presidente de la Cámara de Comercio, el hombre que sólo sabe medio sonreir.

EL CLUB FINANCIERO VIGO EN SU XIII ANIVERSARIO

Asistió hasta el obispo diocesano de Tui-Vigo, la primera vez, que nosotros sepamos, que el mitrado Luis Regueiro acude a ese templo de mercaderes con columnas jónicas en la puerta. Todo un honor para el homenajeado, José García Costas, que, por lo visto, aparte de amigo del prelado, debe ser hombre piadoso. Al menos temeroso de Dios, que no de sus congéneres los otros hombres de negocios. Además, un obispado no deja de ser una pequeña filial de la gran multinacional del Vaticano, y algún interés por allí tendría el señor obispo.

Tampoco es temeroso García Costas de alcaldes, por eso, corriendo Octubre de 2008, en una reunión de la Fundación Provigo le espetó a Abel Caballero: "Alcalde, me voy porque sino tendría que darte unas hostias". 

Total, que la conmemoración resultó todo un show político empresarial con adimento religioso: delegado y subdelegado del gobierno; conselleiro de presidencia; delegada de la Xunta en Vigo; alcalde de Vigo; vicepresidenta segunda del Congeso de la nación; portavoz socialista en el Senado; y, cómo no, la presidenta en tránsito de la Autoridad Portuaria. Todos buscando foto y mención, desplazando del foco a los empresarios en la casa de los empresarios.

NÚÑEZ FEIJOO ENTREGA LA MEDALLA

El presidente de la Xunta no olvida, por el contrario, tiene muy en cuenta, que desde el Club Financiero, de la sede de los empresarios de Vigo partió la primera voz de alarma de que, con su explícito apoyo, el lobby de A Coruña pretendía el asalto de Caixanova.

Mientras García Costas, presidente de la Cámara de Comercio, se destacó con su voz en contra de aquel intento de absorción, poniendo antes la defensa los intereses de Vigo y también de los propios, puesto que como consejero de Caixanova disfruta de cuantiosos créditos en condiciones muy ventajosas. Por lo que resulta aparentemente contradictorio que fuera precisamente Núñez Feijoo quien le entregara la pieza de oro en nombre de la instituión.

Pero no tanto, si tenemos en cuenta que Núñez Feijoo comanda ahora una estrategia del Partido Popular de Galicia para, a medio plazo, hacerse con el control político del díscolo Club empresarial. Y a corto plazo neutralizarlo en lo posible.

Total, que allí se encontraba Fernández Gayoso con cara de póquer, el hombre que resultó vencedor del envite tras haber recibido los insultos del órgano portaVoz del lobby de A Coruña y los teledirigidos desde la Xunta de Feijoo, a través de TVG. Lo que estaría pensando Gayoso, que se las sabe todas, es de imaginar.

¿Y nuestra Perly? Pues como siempre en tales ocasiones: por un lado haciendo de sonriente Pinito del Oro, moviendo las piernas sobre un imaginario trapecio; y por otro toda instalada en silla de pista. Hubo un tiempo que se negaba a entrar en el Club, como cuando se quedó en la puerta esperando a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, lo que sucedió unos meses después de que protagonizara, ante la anterior directiva, en compañía de presunto impresentable Chema Figueroa y de Javier Guerra, un bochornoso numerito con simulacro de lloriqueo. Esa gente, que cree que todos son de su condición, pensaba que el CFV estaba detrás de Vigoempresa.com, que esta página era gobernada desde allí.

Pero volvamos a lo apuntado: los del Partido Popular, con Feijoo y Corina a la cabeza, se han propuesto erosionar por dentro al Club Financiero Vigo. Se trata de otro intento de asalto a Vigo, cuando el CFV es la única institución que hasta ahora estuvo en condiciones de dejarse oir, y con eficacia, en defensa de la ciudad.

Su escaso peso político lo consiguió nuestra ciudad más o menos compensar en los últimos años con el poder empresarial ejercido desde el Club Financiero. Que los políticos tuvieran éxito en hacerse con el control de la casa de los empresarios que realmente sacan Vigo adelante – a pesar de esos mismos políticos zapadores – sería una pésima noticia, muy negativa para nuestra ciudad.  

El galardonado, José García Costas, hasta medio consiguió sonreir. Algo también meritorio, teniendo en cuenta que recientemente manifestó en una entrevista que nunca nadie le había enseñado a hacerlo. Mientras que la presencia  del señor obispo suena a otros tiempos.

Por cierto, ¿fue bendecido el Club Financiero en su inauguración? Nos tememos que no y que por eso andan diablos sueltos.  

PABLO BOTERO    

 

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