Punto de Mira

Artículo publicado

02/12/2021

vigoempresa vigoempresa

Comparte en

El Covid y el gobierno portugués estropean la Navidad comercial en la Raia

La primera intención del ejecutivo de Lisboa fue la de exigir una prueba PCR para poder entrar en el país por vía terrestre entre los días 1 de Diciembre 2021 y 9 de Enero 2022, excepto para los miles de trabajadores transfronterizos y para los transportistas que todos los días mueven las mercancías que atraviesan la frontera en ambos sentidos. Pero tras ser censurada por Bruselas la excesiva medida fue retirada y el gobierno portugués anunció entonces que bastaba con un certificado de vacunación.
UN CERTIFICADO DE VACUNACIÓN QUE EN NUESTRO CASO ES GALLEGO Y ESPAÑOL. QUE AUNQUE NO LLEVA LA BANDERA PORTUGUESA SÍ INCORPORA LA COMUNITARIA, POR LO QUE TIENE VALIDEZ EN TODA LA UNIÓN EUROPEA

El Covid y el gobierno portugués estropean la Navidad comercial en la Raia

Pero el mal ya estaba hecho. Y no porque los espanhois carezcamos de certificados de vacunación para mostrar, pues el índice de vacunados en España, al igual que en Portugal, es muy alto, sino por la incomodidad. Sobre todo por la alarma creada por las autoridades portuguesas.

También por el malestar creado y porque, como es bien sabido por los visitantes asiduos de Portugal, los guardinhas encargados de los controles nunca fueron, en ninguna de sus actuaciones, ni ahora ni nunca, especialmente amables con los vecinos que acuden a su país.

Y eso que Tui y Valença figuran hermanadas conformando lo que se ha dado en llamar una ´eurociudad´, lo mismo que Tomiño y Vilanova de Cerveira, siendo las economías de ambas villas portuguesas en un altísimo porcentaje dependientes de los gastos de los visitantes gallegos.

Entre el 1 de Diciembre y el 9 de Enero son seis los fines de semana en los que la afluencia de miles de espanhois a Portugal se verá fuertemente reducida. Esto en plena campaña comercial de Navidad. Así, el muy popular mercado sabatino de Cerveira – donde es difícil encontrar portugueses que no sean los vendedores de los puestos – será el más afectado. Lo mismo que las cafeterías y restaurantes de la villa. Y en menor medida, aparte de Tui y Cerveira, también sufrirán las consecuencias Monçao y Caminha.

Se ha lucido – otra vez – el gobierno portugués. Ahora que sean los ciudadanos minhotos los que pidan explicaciones y cuentas a su ejecutivo por el descalabro que el anuncio de la precipitada y desproporcionada medida, no importa que después retirada, les va a causar en sus pequeñas y menos pequeñas finanzas.

LICORES, DULCES, ARTÍCULOS DE LIMPIEZA, BUTANO Y GASOLINA

El pasado 30 de Noviembre, justo un día después de desdecirse el gobierno luso de la exigencia de PCR y un día antes de que entrase en vigor la obligatoriedad de mostrar el certificado, las gasolineras de Tui y de todo O Baixo Miño se colapsaron por la presencia de cientos de conductores portugueses con el propósito de llenar sus depósitos de combustible, bastante más barato que en su país. Lo mismo que los puestos expendedores de bombonas de butano, ya que a este lado el gas lo pueden adquirir a un precio que es entre el treinta y el cuarenta por ciento menor.

Ese mismo día en Mercadona de Tui – lo mismo que en otros supermercados – casi no se podía entrar por la gran afluencia de portugueses en busca de licores, galletas y dulces que a este lado de la Raia también son mucho más asequibles que en su país. Igual que los productos de limpieza del hogar e higiene corporal.

Sin duda, estos clientes portugueses debieron pensar que en Espanha se iban a implantar las mismas medidas.

UN GUSTO POR LO COMPLICADO, SIEMPRE POR LO EXAGERADO

Se ha lucido el gobierno portugués, cargándose la campaña comercial de Navidad en Valença y Vilanova de Cerveira.

Y no es la primera vez: hace ya unos cuantos años decidieron imponer un complicado sistema de pago de autovías, prácticamente dejando sin su tradicional turismo español a dos poblaciones tan importantes como Viana do Castelo y Braga.

Una pena, porque el sur de Galicia y el norte de Portugal recorrido por el río Miño es un mismo territorio que, en la vida diaria, va mucho más allá del concepto puramente geográfico, en el cual para sus habitantes la frontera cuenta bien poco. Excepto cuando intervienen las autoridades.

Pero esto en Lisboa no lo entienden porque no lo quieren entender.

Y es que la Administración portuguesa es muy proclive a emitir enrevesadas normativas, careciendo su mentalidad – acostumbrada a una enrevesada burocracia – de la capacidad de simplificar reglamentos para obtener unos mejores resultados, en este caso más acordes con la realidad socio económica y geográfica del territorio miñoto de Portugal, tan interrelacionado con O Baixo Miño gallego. La economía de ese norte portugués depende en gran medida de sus conexiones e intercambios industriales y comerciales con Galicia y muy concretamente con el área de influencia de Vigo.

No importa que los controles que se llevan a cabo no sean exhaustivos; ni  que, poco a poco y con precauciones, avanzado el mes de Enero los espanhois volvamos a decidir ir a Portugal. El flujo económico procedente de Galicia lo tardarán en recuperar los hosteleros y pequeños comerciantes portugueses bastante más allá del 9 de Enero del próximo año.

V.E

 

Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Print this page