Punto de Mira

EL ESPERPENTO NACIONAL
Y LA PRIMERA NOVIA DE FEIJOO

Este país disparatado al tiempo que tan corrupto resulta en ocasiones divertido. La recordada película de Berlanga, “La Escopeta Nacional”, trazó en las pantallas unas pinceladas de las esencias de España en tiempos de Franco. Ahora el cineasta levantino no daría abasto. Lo del chaval ese, el Pequeño Nicolás – su nombre familiar es Paquito, … Continuar leyendo "EL ESPERPENTO NACIONAL | Y LA PRIMERA NOVIA DE FEIJOO"

EL ESPERPENTO NACIONAL | Y LA PRIMERA NOVIA DE FEIJOO

Este país disparatado al tiempo que tan corrupto resulta en ocasiones divertido. La recordada película de Berlanga, “La Escopeta Nacional”, trazó en las pantallas unas pinceladas de las esencias de España en tiempos de Franco.

Ahora el cineasta levantino no daría abasto. Lo del chaval ese, el Pequeño Nicolás – su nombre familiar es Paquito, como explicó ante las cámaras una orgullosísima abuela – si tenía mentores de altos o medios vuelos, pues todavía peor. Sin dejar de reconocer que, aun siendo el entorno tan poco serio y facilón para los jetas, tiene mérito todo lo que hizo el niñato. Lo malo para él es que se apresuró un poco: si hubiese dejado pasar unos años para tomar el pelo a todo el mundo habría llegado muy arriba, incluso a presidente de gobierno. Que condiciones tiene.

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Aunque comparado con lo de Feijoo, las hazañas del imberbe Paquito se quedan muy cortas.

Porque meter a su ex novia o lo que fuera en el Vaticano, en Marzo 2010, coincidiendo con el aniversario de su primera victoria en elecciones autonómicas, con ella disfrazada de monja de alguna iglesia ortodoxa de Oriente, presentándola en calidad de “colaboradora”, contando con la complicidad del arzobispo de Santiago, Julián Barrio, eso tiene tela. Una múltiple impostura, porque Carmen Gámir, “Chinny”, no era monja, ni colaboradora – aunque esto según se vea – ni, probablemente, novia.

La carallada se la colaron a Benedicto XVI, que era, efectivamente, un bendito. O medio parvo, que se dice en Galicia, expresado esto con los más sumos respetos. Si llega a ser el Francisco actual, el espabilado y vacilón pontífice argentino de origen italiano, sin disimulos se hubiera regocijado con la situación y les hubiera soltado alguna coña en plan zahiriente respecto a la indumentaria de ella. Al menos habría sospechado de que la colaboración se trataba, en realidad, de un asunto de carácter carnal con toda la pinta de concubinato. Y que, por lo tanto, de acuerdo con las estrictas normas en este sentido imperantes en el Vaticano, no deberían estar allí en pareja. O en trío, contando al arzobispo, éste sí que colaborando.

Tiene mucho más sustancia lo de Feijoo con Chinny confundiendo a un Papa que lo de Paquito en un besamanos rindiendo pleitesía a un nuevo monarca – esto es una monarquía – de tronco borbónico francés que está casado con la nieta de un taxista madrileño que ahora es reina de esta España nuestra que cantaba la otra.

El Vaticano por estas recepciones cobra. Y sus tarifas, sobre todo si el Papa va incluido en la foto, son muy elevadas.

V.E

 

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