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17/06/2014

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EL FANTASMÓN HERCULINO

Respecto a los de Caixanova ahora decidirán los jueces, aunque la calle  lo tiene claro, entre otras razones porque la lógica de la ilación lleva a pensar a la gente que una parte de las escandalosas y desvergozadas cantidades que recibieron los imputados como "premio" a su mala gestión procedían de las preferentes. Es decir, … Continuar leyendo "EL FANTASMÓN HERCULINO"

EL FANTASMÓN HERCULINO

Respecto a los de Caixanova ahora decidirán los jueces, aunque la calle  lo tiene claro, entre otras razones porque la lógica de la ilación lleva a pensar a la gente que una parte de las escandalosas y desvergozadas cantidades que recibieron los imputados como "premio" a su mala gestión procedían de las preferentes. Es decir, de los ahorros de miles de trabajadores víctimas de la confianza que les ofrecía su entidad de toda la vida. Expresado esto sin ningún afán de demagogia.

Sin embargo, José Luis Méndez, que se embolsó más de dieciseis millones de dinero de Caixagalicia, no ha tenido que pasar a dar explicaciones por ningún juzgado. Es verdad que Julio Gayoso – el "chino" que llegó a convertirse en eterno Mandarín – tampoco ejerció de santo, más bien lo contrario en sus maniobras por mantenerse en el poder; pero su personalidad es diametralmente opuesta a la de Méndez, antagónicas sus figuras. Por un lado la discreción, por otro la fantasmada.

LA OSTENTACIÓN POR ENCIMA DE LA OBRA SOCIAL

A José Luis Méndez le llamaban Don Mendo. Junto con Santiago Rey, mascarón de proa de La Voz de Galicia, ambos trazaban las líneas para dominar Galicia desde A Coruña. Eran las cabezas más visibles y actuantes de ese "lobby" coruñés que también se podría llamar "Galicia Nostra". El dinero de Caixagalicia alimentaba – con escaso control y sin apenas retornos financieros, sólo los justos para disimular – la maquinaria mediática del Grupo Voz que llevó a Núñez Feijoo a la Xunta para después ponerlo a su servicio con el objetivo nada secundario – entre otros – de perjudicar a Vigo en lo más posible.

En A Coruña, José Luis Méndez – habiendo convertido Caixagalicia en un asunto familiar que algunos bautizaron como Banca Méndez e Hijos – era una especie de semidiós, aunque sin llegar a alcanzar la categoría de deidad financiera y empresarial que para los coruñeses tuvo el desaparecido Conde de Fenosa (Fuerzas Eléctricas del Noroeste S.A.)

No se preocupaba mucho la entidad del Norte por la Obra Social, que en este aspecto Caixanova les ganaba por goleada. Eso sí, nunca faltó inversión en gastos suntuarios para disfrute de su director general, como los lujosos pisos que estaban a su disposición en diversas localidades españolas – en Madrid, en Serrano – para que no tuviera, si no lo deseaba, que alojarse en hoteles.

También adquirió Caixagalicia, con un considerable sobreprecio, dos plantas en el edificio en el que habita Méndez en A Coruña, para  solventar una disputa con la comunidad y así pudiera a partir de entonces vivir más cómodo sin vecinos arriba ni abajo.

El Pazo de Campolongo aparentemente lo adquirió Méndez con su propio dinero; pero la reconstrucción corrió a cargo de la empresa de Fontela, presidente de la Confederación de Empresarios, que sólo facturó los materiales aportados por proveedores.

YATE DE LUJO Y LA ISLA DE SÁLVORA COMO OBJETO DE DESEO

Cuando Caixanova apostaba por apoyar la vela de base en toda Galicia y organizaba encuentros multitudinarios como la Semana del Atlantico, Caixagalicia prefería armar un magnífico barco de competición para participar en las veraniegas regatas reales de Palma de Mallorca.

Mientras que otro lujoso yate, de otro tipo, también propiedad de la Corporación Caixagalicia, a cuyo frente se encontraba uno de los hijos, estaba siempre a disposición de José Luis Méndez para que lo navegara en compañía de familia y amistades.

Surcando las rías en ese barco, es de suponer que ya completamente tronado por una insanía mezcla de financiera y personal, escuchando quizás cantos de los asesores que lo escoltaban, decidió que la Corporación adquiriese la isla de Sálvora, un lugar perfecto para presumir ante sus invitados. En Marzo 2007 llegó a un acuerdo con los propietarios por 8,5 millones de euros; pero la transacción no se pudo hacer efectiva porque el Ministerio de Medio Ambiente ejerció el derecho de tanteo y unos meses después incorporó la isla a su patrimonio, propiedad que desde Julio 2008 comparte con la Xunta de Galicia. En la actualidad, Sálvora forma parte del Parque Nacional de las Islas Atlánticas.

El Don Mendo solariego se quedó sin su capricho personal frente a la costa. No se puede tener todo. Una Caja intentando comprar una ínsula, a eso se había llegado.

CONTACTOS Y AMISTADES EN VIGO

A José Luis Méndez le gustaba no poco estar rodeado de aduladores que, naturalmente, nunca le faltaron. Uno tan servicial como bien educado era Alfonso Paz Andrade, consejero de Caixagalicia, que estuvo años beneficiándose (es muy bueno como beneficiario) de créditos en condiciones más que ventajosas.

Que lo recibía, en compañía de la junta directiva, en el Monte Real Club de Yates de Baiona, donde se le rendían todo tipo de honores sólidos y líquidos, amén de espirituales para alimento de su ego, no en vano era el mayor patrocinador.

De estirado pelota ejercía también el áulico Victor Moro, para nosotros "Placa de Oro", que se siginificó no poco en contra de Caixanova y en descalificaciones a Gayoso, hay que decir que en defensa de diversos intereses económicos y familiares relacionados con Caixagalicia. Unas ofensas orquestadas desde el Grupo Voz en las que también participó Manolón Rodman; pero éste, que no valora amistades, lo hizo debido a su vieja inquina personal hacia al que lo había descabalgado, por extremado voceras, de su puesto de consejero en Caixavigo.

Como resumen y es harto conocido, la gran pata financiera de Caixagalicia en Vigo era Pescanova. Detentado el mayor paquete accionarial, la Caja norteña actuaba de salvavidas de Fernández Pousa, insuflando abundante crédito que le permitían incrementar los despropósitos empresariales que finalmente llevaron a la compañía a la quiebra cuando se pinchó el flotador.

¿Y Pego y los otros? Pues más adelante, actuaciones del juzgado mediante.

ANTONIO J. CAMPIO

Las antiguas Cajas de Ahorros no eran de nadie, por eso se las apropiaron personajes como Julio Gayoso o José Luis Méndez. O el famoso cura cordobés Miguel Castillejo, que manejaba Cajasur y al que apodaban Fray Langostino de Sanlúcar, por su desmedida y persistente afición a este exquisito crustáceo de la desembocadura del Guadalquivir. Así como otros otros igual de pintorescos, en algunos casos completamente amorales. Hasta que pasó lo que pasó.

Gayoso, por méritos propios, está metido en un buen lío judicial. Sorprendentemente, José Luis Méndez se ha librado. Seguramente porque, aparte de jetas y fantasmón, siempre fue muy hábil para manejar lo suyo.

Ver también:
CUANDO OLEGARIO VÁZQUEZ RAÑA LE TOMÓ EL PELO A JOSÉ LUIS MÉNDEZ


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