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11/05/2009

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16/06/2022

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EL PAPEL DE MANUEL RODRÍGUEZ EN EL CASO DEL BANCO PRIVADO PORTUGUÉS

A finales del año 2004, de la mano de Manuel Rodríguez Vázquez, en el Club Financiero Vigo, se presentó en nuestra ciudad el BPP. El empresario acababa de adquirir, por 10 millones de euros, el 5% del banco luso que hoy se encuentra en una situación límite.

Manuel Rodríguez Vázquez, como accionista destacado, forma parte del consejo de administración de la entidad portuguesa que acaba de suspender los pagos de depósitos a sus clientes, encontrándose a la espera de una posible intervención del gobierno portugués para no tener que declararse en quiebra.

Los problemas del BPP salieron a relucir en el mes de Enero del presente año, cuando un grupo de investigación de la fiscalía portuguesa, dirigido por la adjunta al procurador general del país vecino y formado por quince personas entre fiscales y agentes de la policía encabezados por un juez de instrucción, se personó en la sede del banco con una orden de busca y aprehensión de documentos relacionados con fraude, lavado de dinero en paraísos fiscales, evasión fiscal y falsificación de documentos.

La presencia efectiva en Vigo del BPP en Vigo, con oficina en la calle Colón, se remonta a comienzos de 2005.

PRESENTACIÓN EN EL CLUB FINANCIERO VIGO

En el Club Financiero Vigo fue donde Manuel Rodríguez Vázquez, por entonces vicepresidente de ese círculo empresarial, presentó a la cúpula directiva de la entidad financiera y donde el empresario anunció su integración en el consejo de administración a través de su sociedad de inversión Alfa Europa Eco.

En aquella ocasión, el propietario de Rodman manifestó: “Participamos encantados en este banco porque tiene un excelente equipo de gestión, es un banco muy próximo a las empresas y, además, no depende de ningún grupo bancario”.

No le fue nada mal al BPP en Vigo, que captó a unos doscientos inversores, entre ellos no pocos que fueron introducidos por el propio Manuel Rodríguez, personas con considerables patrimonios, dado que los depósitos mínimos superaban los 100.000 euros.

Además, el banco luso se encontraba en negociaciones con el Museo Contemporáneo de Vigo (MARCO) para la cesión por cinco años de la colección de arte de la Fundación Ellipse, propiedad del banco y ahora embargada. Una Fundación Ellipse fue creada en 2004 como fondo de inversión internacional con sede legal y fiscal en Holanda y la participación de treinta inversores, entre ellos españoles y vigueses, que conjuntamente aportaron 20 millones de euros para adquirir obras de arte y esperar a su revalorización.

ZONA FRANCA Y FRANCISCO LÓPEZ PEÑA

Con una imposición de 27 millones de euros, el principal cliente del Banco Privado Portugués en Vigo fue el Consorcio de la Zona Franca cuando estaba dirigida por Francisco López Peña.

Puede llamar poderosamente la atención que un organismo que se define como “agencia de desarrollo local” deposite semejante cantidad de dinero en un banco extranjero de pequeño tamaño. En lugar de, por ejemplo, Caixanova.

Una aparente incoherencia que se podría explicar teniendo en cuenta que Francisco López Peña, el Delegado del Estado para la Zona Franca, estaba en excelentes relaciones con Manuel Rodríguez. Tan buenas que cuando anunció su marcha ya se sabía que en breve ingresaría en el Grupo Rodman como director financiero, lo que ocurrió en Abril de 2008, tras dejar el Consorcio y transcurridos sólo unos días.

La nueva delegada, María Teresa Pisano, mantuvo en el BPP el  fondo de 27 millones; pero lo retiró precipitadamente hace unas semanas. Quizás contando con una información de la que carecían los otros doscientos impositores vigueses, cuyos depósitos en conjunto suman más de 40 millones de euros. Se hubiera producido un buen escándalo si el dinero de Zona Franca se hubiera visto atrapado en la misma circunstancia en que ahora se encuentran los fondos de los otros clientes.

IDAS Y VENIDAS DE LUIS CARRERA PÁSARO 

A Manuel Rodríguez, que desde unos muy modestos orígenes fue capaz de crear y levantar un astillero como Rodman, no se le discute su capacidad empresarial. Pero se trata de un hombre bravucón, que en una época presumía de ir armado. De difícil trato, dicen que siendo proclive al menosprecio hacia los ejecutivos de su empresa.

Fueron sus comportamientos públicos y frecuentes salidas de tono las que llevaron, hace ya unos cuantos años, a Fernández Gayoso a prescindir de Manuel Rodríguez como consejero de Caixanova. De inmediato, el empresario traspasó el grueso de su actividad financiera a Caixa Galicia y nunca perdonó lo que consideró una afrenta.

Por eso, cuando Luis Carrera Pásaro – ex director general de la extinta CaixaOurense y, tras la integración, director general adjunto de Caixanova – dejó la entidad con sede en Vigo tras recibir una cuantiosa indemnización, Manuel Vázquez se apresuró a contratarle como director de Rodman (predecesor de López Peña), con el mayor propósito de dar en las narices a Gayoso, puesto que Pásaro todavía mantiene un contencioso con la Caja.

Además, Manolo Rodman, como también es conocido, colocó a Pásaro, a través de Alfa Eco Europa, en un puesto destacado en la gestión del Banco Privado Portugués.

Sin embargo, poco duraron las buenas relaciones entre ambos. Luis Carrera Pásaro salió de Rodman y del BPP, de nuevo con una cuantiosa compensación superior a los 200.000 euros que cobró, por medio del banco, en un paraíso fiscal. Olvidándose posteriormente de declarar el ingreso a la Hacienda española.

Chivatazo mediante, fue este lapsus lo que costaría a Luis Carrera su puesto de número uno por Ourense en las pasadas elecciones autonómicas en la lista del PP, así como el cargo de Conselleiro de Facenda que le tenía reservado el nuevo presidente de la Xunta en caso de ganar las elecciones, como ocurrió; pero sin Carrera Pásaro.

Luis Carrera Pásaro reaccionó manifestando a los medios que la filtración del cobro de su retribución compensatoria y de su descuido con Hacienda se debían a la venganza de “un mal nacido”.

EL GRUPO RODMAN EN PORTUGAL

No cabe duda de que en los tres años y medio de presencia en nuestra ciudad, el Banco Privado Portugués ha hecho bastante ruido. Aunque éste no fuera reflejado hasta ahora por los medios tradicionales de comunicación. Los clientes perjudicados, en un buen número captados por Manuel Rodríguez, que dificilmente recuperarán sus inversiones son numerosos. Y es seguro que bastantes de ellos preferirán asumir pérdidas para evitar identificarse.

Respecto a Manuel Rodríguez Vázquez, la inversión de 10 millones de euros que se tradujo en el 5% de las acciones del BPP la puede considerar perdida. Pero, ¿qué ha ocurrido con los depósitos que Manolo Rodman tenía en “su” banco? ¿Quedaron también atrapados; o, al igual que ocurrió con Zona Franca, fueron retirados a tiempo? Lo lógico es inclinarse por esta segunda alternativa.

Definitivamente, a Manuel Rodríguez Vázquez, que recientemente se vio obligado a cerrar la planta de Rodman Lusitania, en Valenca do Minho, no parecen irle demasiado bien los asuntos relacionados con Portugal. Creada a principios de 2004, la empresa precisó de una inversión inicial de 10,5 millones de euros, de los cuales 3,6 fueron aportados por el gobierno luso. Contaba con unos doscientos trabajadores.

 

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