Punto de Mira

Artículo publicado

11/06/2022

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EL SAGRADO CORAZÓN DE CABALLERO

El barco de Coia, el dinoseto y ahora una gran efigie religiosa en todo lo alto de la Guía, sobre la capilla que allí se encuentra, una imagen reconocida como Sagrado Corazón de Jesús. Tres muy diferentes símbolos y destacados hitos en la variada y en varios casos muy desafortunada trayectoria estético urbanística de Abel Caballero. La misión del Cristo que bendice con su mano de piedra será la de proteger Vigo y su Ría.

EL SAGRADO CORAZÓN DE CABALLERO

La capilla en cuestión fue inaugurada en 1951, en pleno franquismo más duro. Llevaba setenta y un años sin un Cristo encima, hasta que Caballero decidió remediar esta lamentable ausencia.

La historia debió ser más o menos así:  a algún responsable de la Escola de Cantería de Poio, que es una magnífica institución dependiente de la Diputación de Pontevedra desde 1982, siempre buscando obras que realizar,  se le vino a la cabeza que el proyecto original de la capilla de la Guía llevaba encima una efigie del Sagrado Corazón, una escultura de seis metros de altura y más de seis toneladas de peso. Le hicieron la propuesta a Carmela Silva; y esta, después de consultar con Caballero y obtener su aprobación, dispuso los fondos.

Este Cristo de Caballero y Carmela, donado al Obispado por Ayuntamiento y Diputación,  se instaló el pasado día 10 de Mayo E inmediatamente comenzaron las críticas por la evidente incoherencia en estos tiempos que corren.

Los Sagrados Corazones fueron implantados como símbolo religioso por todo el país tras la guerra civil, por aquel régimen militar y católico en el que los obispos tenían mucho que decir y gozaban de un destacado protagonismo.

Hacía décadas democráticas en las que no aparecía en España un Cristo nuevo. Hasta que el alcalde decidió colocar el suyo propio bendiciendo la Ría de Vigo desde un lugar privilegiado.

No se le había ocurrido a ningún alcalde de aquellos nombrados a dedo durante el largo periodo franquista, oficialmente todos muy fervientes católicos.

LAS COCHAMBROSAS EXPLICACIONES DE CABALLERO

Tras la polémica, Abel Caballero no tuvo otro remedio que inventarse justificaciones y lo hizo a su manera, es decir, saliendo por sus habituales peteneras de Ponteares, que es un género de su invención.

Primero vino a decir que Manuel Gómez Román (Vigo, 1876-1964) era un extraordinario arquitecto, lo cual es cierto. Y que en el proyecto inicial de la capilla de la Guía aparecía ese Cristo; y que por lo tanto había llegado el momento de colocar uno ´porque la ciudad no quiere ninguna obra inconclusa´. ¡Joder!

Además, y como extraña contradictoria justificación, afirmó que Gómez Román era republicano… Un ´republicano´, pensamos, que no se tuvo que exiliar como tantos, ni tampoco fue represaliado por el régimen dictatorial. Al que, siendo también de suaves tendencias galleguistas, perteneciente al consentido entorno de la Editorial Galaxia, se le permitió trabajar sin problemas en aquella época. Al que incluso le encargaron una obra religiosa.

Al que las autoridades políticas, militares y religiosas ni siquiera le reclamaron la colocación del Sagrado Corazón coronando la ermita en cuestión.

Un aparatoso complemento en el que él tampoco debió insistir demasiado. Estaba muy bien la pequeña iglesia como estaba.

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La realidad será, seguramente, que para tomar la decisión de colocar el Sagrado Corazón se inspiró en sí mismo. Tiene su lógica: Caballero se siente como un Cristo protector de Vigo, puede incluso que se considere un Sumo Hacedor.

Y soñará que algún día, en el futuro, algún sucesor reconozca su gran labor como alcalde de esta ciudad y, a imitación del Cristo de la Guía, decida erigirle un monumento en memoria y homenaje que quede para la historia. En su caso de aire mussoliniano, en una pose similar a la de la foto de abajo.

El Sagrado Corazón de Caballero. Una ubicación podría ser la nueva Puerta del Sol, en el arranque de la calle Elduayen, presidiendo a la ciudadanía circulante, mirando hacia el Sireno y Príncipe.

V.E

 

 

 

 

 

 

 

 

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