Crónicas de otro Vigo

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EL ARTEFACTO SUMERGIBLE DE SANJURJO BADÍA

EL ARTEFACTO SUMERGIBLE DE SANJURJO BADÍA

El caballero que aparece en medio del agua con medio cuerpo fuera de un tubo cuya tapa semeja que está a punto de cerrar para desaparecer en su interior es Antonio Sanjurjo Badía, que no se apeaba de la boina ni cuando se introducía en el mini submarino de su propia invención y fabricación, un artilugio concebido como de defensa y ataque destinado a proteger la Ría de Vigo, ya que, tras la reciente tragedia de la pérdida por España de la Cuba que tanto amaba, a la que había emigrado de muy joven, el industrial retornado – personaje peculiar, también inventor de curiosos dispositivos con utilidad con utilidad o sin ella – temía una incursión de buques de la armada de Estados Unidos con el objeto de atacar nuestras costas.

Aquella de Agosto de 1898 fue la primera inmersión de la por entonces bautizada en lo técnico como ´boya portaminas´, ignoramos si la última. Unas minas magnéticas que serían colocadas, llegado el caso, en el casco del barco enemigo mediante una lanza retráctil la cual, empujada a mano, saldría del submarino. Tendría la mina algún sistema de largo tiempo retardado antes de explotar, para permitir al submarino alejarse de la onda expansiva.

Se trataba, el ahora conocido como submarino de Sanjurjo, de un sumergible a pedales cuya fuerza motriz la proporcionaban dos esforzados operarios – se supone que voluntarios para la ocasión – de La Industriosa, que así se llamaba su taller.  El artefacto podía bajar hasta una profundidad máxima de dos metros; y con el fuerte pedaleo de los tripulantes alcanzar una milla por hora cuando iban contrarreloj. El necesario aire llegaba por un tubo.

Por suerte, los temidos barcos agresores yanquis nunca se dejaron ver por aquí; pero para la historia sí quedó el gesto y también el propio submarino, que hoy se encuentra en el Museo del Mar de nuestra ciudad. Todo un hito, por su originalidad, de la construcción naval en Vigo.

Abajo el momento previo a la botadura del extraño aparato sumergible, transportado hasta el muelle en  un carro tirado por dos bueyes:

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