En portada

Artículo publicado

28/07/2021

vigoempresa vigoempresa

Comparte en

Ocurrió en el año1964
ACCIDENTADA VISITA
DE LA US NAVY AL PUERTO DE VIGO

En Noviembre de aquel año recaló en nuestro puerto del buque USS Raleigh, en la foto. Las calles de Vigo vivieron dos días de gravísimos incidentes provocados por los marinos norteamericanos, cuyos desmanes incitaron a la rebelión de muchos vigueses que decidieron enfrentarse a ellos. Fueron días violencia callejera en pleno franquismo.

Ocurrió en el año1964 | ACCIDENTADA VISITA | DE LA US NAVY AL PUERTO DE VIGO

En Junio de 1958 el puerto de Vigo había vivido lo que por entonces se consideró un gran acontecimiento: el portaviones USS Lake Champlain, de 271 metros de eslora y con una tripulación por encima de los 3.400 hombres, atracó en la Estación Marítima y las calles de la ciudad se llenaron de exóticos marinos norteamericanos. Entonces no hubo problemas y poco después se estableció en la ciudad un consulado de Estados Unidos.

Pero seis años después una nueva visita de la armada estadounidense a Vigo resultó muy diferente. En Noviembre de 1964 atracó en el muelle de trasatlánticos el  barco anfibio de transporte y desembarco USS Raleigh, otro gran buque, en este caso de 160 metros de eslora y con quinientos oficiales y marineros a bordo, que venía de participar de unas maniobras en nuestras costas y en las de Portugal.

Los tripulantes borrachos se dedicaron a recorrer en grupos las calles de la ciudad provocando destrozos que condujeron a graves altercados, mientras la policía militar del barco, que patrullaba con armas bien visibles, como si se encontraran en una localidad conquistada, trataba de controlar la situación con arrestos de los marinos. Lo que ocurría ante la pasividad de los “grises”, la temida por los españoles Policía Nacional de entonces.

Incluso se dieron, por parte de los militares yanquis, agresiones a ciudadanos, como la ocurrida en la confluencia de Colón y Urzáiz – entonces José Antonio -, donde unos marineros apalizaron a unos jóvenes haciendo uso de sus cinturones reglamentarios.

Este suceso llenó de mayor indignación a los vigueses, produciéndose una especie de levantamiento: numerosos ciudadanos acudieron a manifestarse frente al barco portando banderas españolas confeccionadas con un palo y con la tela con la enseña nacional que se vendía por metros en comercios como Alfredo Romero, en la calle del Príncipe.

ASALTO AL CONSULADO NORTEAMERICANO

La situación se convirtió en muy difícil para las autoridades franquistas: defender a los vigueses de las agresiones de los marinos americanos significaba enfrentarse a estos y a su policía militar, mientras que “disolver” a los ciudadanos que se manifestaban de manera “patriótica” tenía su complejidad.

Lo peor vino cuando unos “incontrolados” consiguieron llegar a la puerta del consulado de Estados Unidos, lanzar un artefacto incendiario al interior, penetrar en la legación y causar grandes daños en mobiliario e instalaciones.

Naturalmente, poco de esto fue reflejado por los periódicos de la época.

El consulado norteamericano cerró poco después. Y el cónsul y vicecónsul  desaparecieron. 

Aunque no sin antes atender las facturas que algunos comerciantes les habían presentado por loa daños sufridos. Se comentó que en algunos casos daños simulados, provocados por ellos mismos.

Y NINGÚN BARCO DE LA USS NAVY VOLVIÓ DESDE ENTONCES A VISITAR VIGO

J.G.F

Hay también que mencionar lo movidas que eran también las recaladas de la armada británica, frecuentes en aquellos años. Las borracheras de los tripulantes eran memorables. Estos no agredían a ciudadanos: se limitaban a destrozar escaparates y vehículos que se encontraban en la calle. Y aquí hay que decir, con toda justicia, que el Consulado Británico también atendía después las reclamaciones, compensando económicamente a los perjudicados.

Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Print this page