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Artículo publicado

01/08/2022

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SOMOS VIGO | GRACIAS A LAS CÍES

Punto de Mira

24/07/2022

SOMOS VIGO
GRACIAS A LAS CÍES

ESTO ES AGOSTO
Del Cristo a
O Marisquiño
(de Manquiña a Pity)

Para portar el pendón de la manifestación del Cristo, la Cofradía de lo mismo, encabezada por una pía dama, ha elegido a un personaje pecluiar, nada que ver con sus predecesores. Hay que ponerse al día, que después viene O Marisquiño

ESTO ES AGOSTO | Del Cristo a | O Marisquiño | (de Manquiña a Pity)

Se puede considerar un acierto de los estirados figurones de la cofradía que el pendonero de este año sea un cómico nada simpático, un clown actor y un monologuista que casi siempre utiliza el registro sarcástico, cuyo nombre artístico es Manquiña.  Un vigués de pura cepa, del barrio obrero de Teis, que eligió el pseudónimo porque así se llama una pequeña cala bajo el monte de La Guía, la playa de la Manquiña, donde él jugaba de pequeño.

Tan vigués de los de carnet que nació un domingo primero de agosto, el de 1953, coincidiendo con la procesión-manifestación del Cristo en aquel año. Por eso se llama, de nombre completo, Manuel Juan Francisco del Cristo de la Victoria Prieto Comesaña.

Un acierto de la Cofradía por un lado; pero un escarnio por otro, porque el tal Manquiña está casado con la hija de una hermana de Manuel Fraga. Es decir, es sobrino político de Fraga, condición que nunca se pierde y que incluso se practica, pues, a pesar de sus orígenes, Manuel Prieto Comesaña  no esconde tendencias políticas acordes con la tradición familiar de su esposa. Aunque por su profesión se vea obligado a socializar con mucho rojerío. Lo peor es que Fraga, como es bien sabido, fue uno de los peores enemigos que ha tenido Vigo en las últimas décadas, responsable, entre otras cosas, de la marginación de la ciudad del trazado del Ave, también excluyendo de esta manera a las Rías Baixas.

Manuel Fraga, cuando preboste franquista Fraga Iribarne, nunca disimuló su inquina hacia Vigo. Al contario, en alguna ocasión hizo alarde verbal de esa animadversión. Que después tradujo en hechos, tratando de causar daño a la ciudad, recortando fondos públicos mientras que en Santiago – Don Manuel, como le llamaban los suyos, estaba un tanto pirado – se hacía construir para la posteridad una Ciudad del Faraón.

En esto no sabemos si pensaron los envarados miembros de la cofradía. Hay una contradicción.

(Y traemos esto a colación porque a este pendonero que va de gracioso de playa siendo él antipático por naturaleza no le gusta nada que le mencionen la circunstancia de su parentesco fraguiano. En una ocasión, con motivo de una entrevista, al periodista se le ocurrió hacer una pregunta al respecto, recibiendo una mala respuesta y además un amago de agresión física, es de suponer que en plan de aparente broma y también como advertencia)

El Cristo es, en todo caso, un fenómeno único en el mundo terrenal, que se da en una ciudad moderna y cosmopolita, en vanguardia en tantas cosas. Que celebra cada primer domingo de agosto, una manifestación pseudo religiosa protagonizada por unos cuantos miles de personas la mayor parte de las cuales no son creyentes, al menos no practicantes, que siguen el paso de la truculenta imagen de un hombre crucificado, agonizante, que la Iglesia predica como el hijo de un verdadero y único Dios creador del universo. Los vigueses que asisten – abundan abuelos con nietos – lo quieren ver como un símbolo de viguismo, esto porque los orígenes de la talla se remontan a los tiempos, a finales del Siglo XVIII, en los que Vigo quería comenzar a ser ciudad y el impulsor inicial de su desarrollo, el catalán Marcó del Pont, armador de barcos de corso, donó la talla a la iglesia de la Colegiata cuya construcción él mismo también promocionó. Ver aquí: Buenaventura Marcó del Pont. El aventurero emprendedor que inventó Vigo

Con tal sustento de esperpento histórico religioso, en la procesión del Cristo de la Victoria se da una gran contradicción. Es un fenómeno social difícil de explicar, imposible de entender para cualquier foráneo; pero también para los vigueses de hoy día, que además, lógicamente, en su gran mayoría, rechazan la mascarada. Incluso no pocos se sienten avergonzados.

OTRA COSA MUY DIFERENTE ES O MARISQUIÑO

También es un fenómeno muy vigués surgido hace dos décadas  de un encuentro de chavalada, de muy jóvenes amantes del skating, amigos de hacer cabriolas sobre una tabla de madera con ruedas para exhibirse entre ellos. Primero se reunían en el Castro; y luego en Samil. Con el paso de los años, aquello se ha convertido, gracias a internet, en un acontecimiento que es referencia internacional de deportes urbanos con sus grandes dosis de espectáculo callejero  y una amplia participación internacional, seguido por millones de personas en todo el mundo.

Nada que ver con el Cristo, todo lo opuesto.

Desde sus inicios, el ideólogo y promotor de O Marisquiño fue Carlos Domínguez Fernández, Pity. Que lo supo concebir y hacer crecer por su empeño personal, contando con muy buenos colaboradores. Y que supo encontrar el imprescindible apoyo de las instituciones, por supuesto excluida la Xunta de Galicia.

O Marisquiño ha dejado y deja a Vigo extraordinarios réditos, tanto en cuanto a imagen que traspasa muchas fronteras como directamente económicos en los días en los que se celebra, el segundo fin de semana de Agosto.

Vigo debe estar muy agradecido a Pity, fundador de O Marisquiño.

V.E

REPORTAJE:

SANTÍSIMO CRISTO DE LA VICTORIA. ALIAS ´EL MAGNÍFICO´

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