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¡¡ FELIZ CASCO VELLO !!

Es destacable, llama la atención que el rescate del Casco Vello de Vigo se haya producido en los años de crisis, cuando en los de bonanza permanecía abandonado. Ahora es una fiesta todos los fines de semana. Mucho que ver tiene la magnífica ejecutoria del Consorcio Casco Vello, creado en 2005, en la actualidad participado … Continuar leyendo "¡¡ FELIZ CASCO VELLO !!"

¡¡ FELIZ CASCO VELLO !!

Es destacable, llama la atención que el rescate del Casco Vello de Vigo se haya producido en los años de crisis, cuando en los de bonanza permanecía abandonado. Ahora es una fiesta todos los fines de semana.

Mucho que ver tiene la magnífica ejecutoria del Consorcio Casco Vello, creado en 2005, en la actualidad participado en un 90% por la Xunta de Galicia a través del Instituto Galego da Vivenda e Solo y en un 10% por el Ayuntamiento de Vigo. Una labor institucional absolutamente necesaria; pero el mayor mérito corresponde, pensamos, a aquellos vigueses que apostaron por el barrio matriz desde el que Vigo comenzó a convertirse en ciudad.

Nos referimos a los pequeños empresarios que, puede que obligados por unas perspectivas de falta de trabajo, también porque por entonces los locales estaban baratos, en los tiempos peores, hace cinco, seis o siete años, apostaron por montar allí sus establecimientos, en su mayor parte de hostelería, que comenzaron a atraer gente joven que hasta entonces no frecuentaba la zona, muchos de ellos vigueses que ni siquiera conocían el Casco Vello.

UNA JOYA ARQUITECTÓNICA CONTEMPORÁNEA

En el Casco Vello se encuentra la preciosa Casa de Arines, la más antigua de la ciudad, del Siglo XV, un palacete urbano con torre hace ya tiempo restaurado, a finales de los 90 del siglo pasado, en otras épocas una edificación conocida como Casa Torre de Ceta, desde 1998 cedida para su sede en Vigo al prácticamente inoperativo Instituto Camoes, organismo de divulgación cultural del gobierno luso.

Muy cerca, en el 31 de la Calle Real, está el viejo edificio que acoge el Registro de la Propiedad inaugurado en Diciembre de 2014. En su interior, un magnífico ejemplo arquitectónico de rehabilitación y respeto hacia el patrimonio combinado con modernidad, funcionalidad y plasticidad, obra del estudio de arquitectura Irisarri y Piñera.

Una actuación arquitectónica que ha merecido todo tipo de elogios y reconocimientos, obteniendo diversos premios, entre ellos el concedido este año por la XIII Bienal Española de Arquitectura.

EL MOSQUITO, UNA CASA DE COMIDAS LEGENDARIA

En la Plaza da Pedra sigue El Mosquito, el restaurante fundado en los años treinta como taberna marinera por la extraordinaria Doña Carmen Roel, una mujer que hizo historia en Vigo, tanto ella como su negocio.

A lo largo de décadas, con sus extraordinarios lenguados y otras exquisiteces marinas, El Mosquito fue la gloria gastronómica de la ciudad, un restaurante conocido a nivel nacional y también internacional, al que era obligado invitar a cuanto personaje ilustre nos visitaba.

Como anécdota, si se quiere, los que ya tienen una edad lo recordarán, la barra abierta al público que hacía de antesala al comedor estaba atendida por un yerno de Doña Carmen, el cual, si le regalabas disimuladamente un ejemplar de Play Boy, revista erótica que no se podía adquirir en España, te servía una nécora de las grandes y un vino, incluso dos vinos si fuera preciso.

El Mosquito, toda su trayectoria en sus diversas etapas, es verdadera historia de la ciudad.

EN LA CALLE REAL SE ENCUENTRA EL INCOMBUSTIBLE FAI BISTÉS

Ni estrellas ni cursiladas tipo chefffes. El Fai Bistés, en el número 7 de la Calle Real, es el único restaurante de Vigo y puede que del mundo que está tres veces blasonado, que tres son los escudos que luce en su fachada.

No sólo eso, también, probablemente, es el único cuyo nombre está mal escrito en tres idiomas, gallego, español e inglés; pero que se entiende perfectamente. Una denominación que conserva tras cinco décadas en sus distintas etapas, con diferentes gerencias y cocinas, entre ellas, en una época, la magnífica culinaria peruana. En la actualidad su especialidad son las croquetas o ´crocretas´.

Este casón que fue señorial en el Casco Vello terminó, en la primera mitad del Siglo XX, por convertirse, en su bajo, en una carnicería a cargo de un profesional especialista en hacer finos filetes, o sea, ´beef steaks´, bistecs o bistés. Al que en el barrio llamaban así, el´Fai Bistés´. Hasta que allá por los años sesenta del pasado siglo lo adquirió un emigrante de las alturas montañosas que rodean el Val Miñor, retornado de Uruguay, para convertirlo en restaurante. Con el buen criterio de mantener el nombre popular por el que era conocido el local dedicado a la venta de carne.

En su actual etapa O Fai, como lo llaman sus asiduos, muestra una singular decoración interior en una colorista mezcla de estilos que van desde el vintage a casi el op art. Pero lo mejor sigue siendo el nombre. Aparte del churrasco y las croquetas, naturalmente.

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Legendarios también fueron, ya desaparecidos, otros dos establecimientos asimismo en la Calle Real: El Orellas y La Lechería. En el primero junto a la taza de un vino blanco extramadamente ácido te colocaban un pocillo del más grasiento y oloroso de los caldos, lo cual estaba muy bien pensado, pues servía para blindar el estómago mejor que esos productos farmacéuticos que anuncian por la tele. Y la tapa más demandada era, lógicamente, la orella de porco sabiamente cortada en pequeños trocitos.

La Lechería, casi llegando al Berbés, era un verdadero after hours y además muy completo.

Un local que será muy recordado por los golfos de solera, los más antiguos. De madrugada, la puerta a la calle estaba cerrada; pero se entraba por el portal, se llamaba a otra puerta y generalmente entrabas. En el interior se mezclaban todo tipo de noctámbulos ya bien cargaditos, algunos de ellos clientes fijos. Que si no iban bien acompañadoa y te sentían en condiciones y con dinero en el bolsillo, entonces podían optar por entablar conversación con algunas de las señoritas presentes que quizás, tras otra copa, hiciera la sugerencia de subir a alguna de las habitaciones del primer piso.

El Casco Vello se está felizmente recuperando y a toda marcha. Falta el Berbés, que es la verdadera matriz de la ciudad. Muy acertadamente, uno de los edificios en fase de rehabilitación será para la sede oficial de la Universidad.

B.C

La foto de arriba corresponde a uno de los conciertos en balcón organizados conjuntamente por O Fai Bistés y O Bañista.

 

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