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27/07/2014

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´FRAGALANDIA´, UNA PROPUESTA PARA LA MAL LLAMADA CIUDAD DE LA CULTURA

Tendría considerable éxito con el añadido ´La Gran Ciudad Circo de Don Manuel´. Supondría otro gancho turístico para Santiago y para Galicia. Algo diferente que atraería a gente de todos los rincones de España y proporcionaría considerables ingresos cuyos beneficios permitirían recuperar una pequeña parte de los cientos de millones empleados en Monte Gaiás, que serían destinados a las tan ahora necesarias residencias para mayores, a educación y a mejorar el sistema sanitario.

´FRAGALANDIA´, UNA PROPUESTA PARA LA MAL LLAMADA CIUDAD DE LA CULTURA

Las instalaciones están ahí, desiertas, inmensas y a disposición. Y el recuerdo de la figura de Fraga da para mucho, por lo que no faltaría todo tipo de parafernalia para impulsar la paralela mercadotecnia. Al estilo de DisneyWorld; pero en plan monotemático.

Como ejemplo, de esa guisa, arriba a la derecha, posó Don Manuel para la revista oficial del Deportivo de A Coruña en Septiembre del año 2002. Por el atuendo y el gesto podría evocar a una especie de Obélix de Gallaecia.

Así, por FRAGALANDIA circularían actores-animadores caracterizados de Fraga en sus diferentes y variadas versiones. Un Fraga cazador a la procura de urogallos – especie protegida – por los Ancares, con figurantes corzos huyendo despavoridos por las explanadas. En un momento determinado aparece una señora también vestida de montería y que se parece a Carmencita Franco. Ni corto ni perezoso, el actor que hace de Fraga se acerca sigiloso, apunta desde cerca directamente al trasero y dispara la munición de fogueo. La señora pega un brinco y se vuelve al bromista en extremo cabreada. Escena muy regocijante tanto para niños como para mayores.

FRAGA POR MANATÍ Y LA POSTERIOR VISITA DE FIDEL

Por supuesto, habría cabalgatas, una rememorando la visita a la Cuba de su amigo Fidel Castro en 1991, Don Manuel paseando en calesa por Manatí, el pueblo en el que vivieron sus padres, luciendo colorista camisa de flores y portando jipijapa o sombrero tipo Panamá, saludando al sorprendido personal cubano. Este sería un número de éxito y fácil de montar porque existe abundante documentación gráfica.

Ya como representación teatral en plan corrala, la gran juerga bien regada con el mejor aguardiente que Fidel y Fraga se corrieron en una habitación del Hotel Araguaney de Santiago con ocasión de la devolución de la visita del dictador cubano al año siguiente, con sorpresiva aparición de Karina Falagan incluida. Tuvo lugar la víspera de la partida del sátrapa caribeño, que se encontraba en tal estado que ni siquiera se pudo llevar a cabo una despedida oficial. Su séquito decidió trasladarlo a Labacolla a primera hora de mañana para, como a escondidas, meterlo en el avión del gobierno cubano que inmediatamente despegó para que el comandante  pudiera dormir la mona en privado y a diez mil metros de altura.

Lo cierto es que Fraga tampoco estaba en condiciones de acudir a despedirlo.

UN GRAN MINISTRO DE INFORMACIÓN Y TURISMO

Fraga con unos desmesurados calzones de baño saliendo de una piscina de plástico desmontable, tan gozoso como en la playa de Palomares en 1966, tras el accidente en vuelo de un avión americano con bombas atómicas que pudo haber resultado devastador. En la parte posterior de los calzones, a la manera de los futbolistas actuales, un rótulo: Iribarne.

Por aquellos tiempos Fraga Iribarne era Ministro de Información y Turismo (1962-1969) y patentó lo de ´Spain is different´. Y tanto. Del Fraga de entonces se puede decir que también inventó el turismo y gracias a él todo el mundo – las suecas las primeras – quiso venir a España a pesar de todo; y en nuestras playas se pudieron ver los primeros biquinis, por lo que se puede decir que Fraga colaboró de manera importante a imponer esta prenda. Una forma, en aquellos tiempos, de libertad de expresión corporal.

Fraga Iribarne con lucido uniforme del Movimiento saludando respetuosamente con una inclinación de cabeza a su jefe, al que llamaba Su Excelencia, un general bajito y culón de aspecto un tanto ridículo; pero muy inquietante. Un dictador aficionado a firmar de vez en cuando sentencias de muerte. Para después dirigirse el ministro a inaugurar un montón de maquetas de Paradores Nacionales, que así se llamaban en aquellos tiempos esos establecimientos. Su gran y reconocida obra.

DE LA FÁBRICA DE CERVEZAS A LA UNIVERSIDAD

Aquel Fraga ministro de éxito se enfrentó a un Opus Dei que por entonces se encontraba en ascenso político y salió trasquilado. Destituido en 1970, se vió en la necesidad, para llevar dinero a casa, de aceptar el cargo de director general de Cervezas El Aguila, un dato que no aparece en ninguna de sus biografías oficiales. De modo que en Gaiás también debería haber un puesto con Fraga disfrazado de bávaro (los tirantes con la bandera española) despachando enormes bocks asistido por sólidas mozas rubias de las que tanto le gustaban en sus mejores tiempos.

En 1971 Fraga consiguió volver a su cátedra de Ciencias Políticas, que ocupó durante dos cursos. Una nueva etapa que serviría para diseñar otro de los números fuertes de FRAGALANDIA, otra representación teatral; pero que, dada su intensidad, sólo se montaría en días alternos. Que comenzaría con Fraga entrando por primera vez en un aula abarrotada de alumnos expectantes que previamente le habían colocado una botella de cerveza sobre la mesa doctoral.

Una espectacular aparición de Don Manuel seguido por una cohorte de ayudantes de la cual formaban parte tres damas que los estudiantes enseguida llamaron las ´boyardas´, siempre envueltas en abrigos de piel (ver Google) A continuación, tal como hizo el primer día, Fraga ordenaría a unos bedeles el reparto a los alumnos de ejemplares de un voluminoso currículo con su trayectoria académica, publicaciones, distinciones y merecimientos, que de manera inmediata casi todos los receptores tirarían al suelo. Toda la función debe transcurrir entre pataleos y abucheos, lo que en realidad ocurría, con muchas risas y numerosos aplausos cuando el actor principal con frecuencia montaba en cólera, se salía de sus casillas y, desafiante, descendía del estrado (el que abajo firma, que estaba presente y participaba, se ofrece como asesor para montar este espectáculo)

EMBAJADA EN LONDRES Y VUELVE PARA MONTAR EL FOLLÓN

Tras los sofocos de la Universidad, Fraga se las arregló para lograr, en 1973, ser nombrado embajador en Londres. También muy aprovechable sketch:  – tal como solía cuando se le anunciaba la llegada de periodistas procedentes de España, un Fraga en plan gentleman pasea sorprendentemente tranquilo ante un decorado de Londres, concretamente de Belgravia Square, con traje oscuro y chaleco, tocado con bombín y manejando el paraguas con sólo medio aprendida prestancia de lord, que hay cosas que no le salen a uno si no las lleva dentro. Llevándose la mano al sombrero cada vez que se cruza con una señora española admiradora de su figura.

CUANDO LA CALLE FUE SUYA

Otro Fraga muy distinto, ya regresado de Londres, transfigurado en Ministro de la Gobernación en el primer gobierno de Juan Carlos I, el presidido por Arias Navarro previo al de Suarez, todavía no salido de elecciones democráticas. En este número aparece Iribarne liderando en Vitoria – año 1976 – a un grupo de grises tan armados como rabiosos, gritando como un poseso: ´¡¡la calle es mía!!´ Era un primero de Mayo y el centro de la capital alavesa quedó arrasado. Este montaje, dada su espectacularidad, seguro que provocaría entusiastas aclamaciones de un público entregado.

Etcétera, etcétera, etcétera. Para los sábados por la mañana quedaría la gran parada de cientos de gaiteros procedentes de toda Galicia arropando al Fraga triunfante de 1990, rememorando la ceremonia de toma de posesión en una gran Plaza del Obradorio de papel cartón. Incomprendido en el resto de España, en cuanto a votos Fraga sólo ganó en su Galicia. Y además con tres sucesivas mayorías absolutas.

Sería, ciertamente, un parque monotemático muy interesante, completo y concurrido. Donde habría tiendas que venderían recuerdo múltiples, graciosos y variados muñecos artesanales e industriales de Don Manuel en todas sus caracterizaciones, junto con objetos identificativos como los calzones de Palomares o camisetas del Depor con el número 1 de Don Manuel.

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De esta manera Fraga obtendría todo el protagonismo póstumo que anhelaba cuando decidió la construcción de la Ciudad del Faraón. No como un nuevo Xelmírez; pero recordado, homenajeado y aclamado por el público visitante. Para desde el más allá seguir sirviendo a su país, Vigo excluido.

Lo que nos tememos es que por Gaiás andaría de un lado para otro un personaje haciendo de Núñez Feijoo para, aprovechando las aglomeraciones, repartir folletos de Vigo No justificando los motivos del trato discriminatorio que tanto Fraga como él, como continuador de esa política, decidieron para Vigo y los vigueses. Una ciudad tan dispar como disparatada, según Fraga, que en una ocasión confesó que no la entendía. Que, para colmo, se dedica desde siempre a la industria en un contexto muy diferente, como es el de Galicia.


J. GÓMEZ F.

 

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