Punto de Mira

Artículo publicado

20/03/2022

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LA AÑORADA
LABOR CULTURAL
DE CAIXANOVA

Que llevaba a cabo no solo en Vigo, también en aquellas ciudades gallegas en las que la entidad contaba con una mayor presencia.

LA AÑORADA | LABOR CULTURAL | DE CAIXANOVA

Hubo tiempos en los que una de las distracciones callejeras de los vigueses era visitar exposiciones de pintura, en ocasiones de escultura. Desde los años sesenta y durante las décadas que siguieron, por las tardes y hasta la noche estaban abiertas las tres salas de exposiciones de Caixavigo, que en el 2000 se convertiría en Caixanova. Que no solo continuó la labor cultural sino que la incrementó.

En el año 1973 Caixavigo había adquirido el Teatro García Barbón, mascarón de proa de la vida cultural en Vigo. En 1982 terminaron las obras de una brillante remodelación interior y la entidad presidida por Julio Fernández Gayoso impulsó una excelente y variada programación.

PINTORES CONVERTIDOS EN PERIÓDICOS PERSONAJES MEDIÁTICOS

La´s inauguraciones de exposiciones eran noticia. Los artistas que exponían en las salas de la entidad eran casi todos gallegos; y algunos, los más dotados para la labor promocional y comercial de su obra, disponían de manera fija cada dos años de las mejores fechas fijas, que eran las invernales y previas a las Navidades.

No solo se visitaban exposiciones, también se compraban cuadros y esculturas. Vigo era un excelente mercado de arte, de los más movidos de España. Y entre los compradores destacaban los médicos de entonces, entre los cuales el coleccionar pintura se había puesto de moda. Toda una generación de artistas plásticos gallegos pudo vivir – nada mal, por cierto – gracias a sus exposiciones viguesas, porque no solo vendían en la sala cuando les tocaba, sino que las muestras, con su repercusión mediática, les servían para después vender en sus estudios.

En los años ochenta apareció otra sala, en esta ocasión de carácter privado. Se llamaba Novecento y aportó una nueva dimensión. No exponía pintores gallegos, sino que, en colaboración con una galería madrileña, traía a Vigo artistas de proyección nacional e internacional. Al tiempo que su espacio, que se encontraba en Peniche, se convirtió en diario punto de tertulia y encuentro de intelectuales y amantes de las artes.

Y GAYOSO ESTABA FELIZ EN SU PAPEL DE MECENAS CON LEJANOS AIRES FLORENTINOS

Caixavigo primero y Caixanova después no solo potenciaron de manera sobresaliente la vida cultural viguesa. También, con sus adquisiciones, Caixanova se hizo con una excelente y muy completa colección de arte gallego.

Fernández Gayoso – Don Julio para los empleados de la Caja, como él seguía llamando a la entidad fundada en Vigo en 1880 – gozaba con aquel mecenazgo. A él, que tanto le gustaba el vino de Oporto – Caixanova terminaría por comprar una importante bodega de los vinos del Douro – y los bombones conocidos como piedras de Santiago, elaborados con el mejor chocolate, con sus zapatos siempre brillantes, tan perfectamente lustrados, se ponía en un tono comparable a un Medici de los de Florencia, que también eran banqueros. Aquella labor la sentía muy profundamente.

Todo esto se terminó en el año 2010 por mano y maniobras políticas de Núñez Feijoo, que, tras la forzada fusión de Caixanova y Caixagalicia, se inventó el super endeudado engendro financiero llamado NovaCaixaGalicia, que tan poco duró.  Que pronto terminó con la aparición de Abanca, una filial de un banco venezolano – y de orígenes chavistas – denominado Banesco. Que se hizo con todos los activos inmobiliarios de Caixanova, entre ellos el García Barbón y el Centro Social, el edificio donde, en el Siglo XIX, había iniciado su actividad la Caja de Ahorros Municipal de Vigo. No tardaron en arrinconar la gran colección de pintura gallega reunida por Caixanova. Y, por supuesto, inmediatamente paralizaron el apoyo de la antigua Caixanova a la vida cultural viguesa.

A los banqueros venezolanos amigos de Feijoo que dominan el panorama financiero gallego, del que obtienen muy elevados beneficios, la cultura les importa bien poco porque les es ajena. Gestionan un banco, no una Caja. Sin embargo se han embarcado en una actividad paralela hasta el momento bien ruinosa: son los propietarios del club de fútbol Deportivo de A Coruña, al que salvaron de su desaparición.

En A Coruña tiene Abanca su centro operativo. Y los coruñeses, es bien sabido, son, por encima de todo, muy deportivistas. Mucho más aficionados al fútbol que a cualquier manifestación cultural extradeportiva. Ahora también seguidores de Abanca, que, con mucho fundamento, consideran como propia. Como lo era en sus tiempos el Banco Pastor del Conde de Fenosa, el de las Fuerzas Eléctricas del Noroeste, título otorgado por un caudillo con mucha conexión coruñesa que hubo en este país.

V.E

No hay que olvidar, de ninguna manera, la Obra Social que de forma paralela a la labor cultural llevaba a cabo Caixanova en sus centros de formación profesional. Por poner un ejemplo: en el año 2008 destinó a este apartado la cantidad de 62,5 millones de euros, siendo los beneficiarios muchos miles de personas de Vigo y todo el sur de Galicia.

Y siempre recordar que la Universidad de Vigo existe gracias a la financiación que en su día aportó Caixanova por empeño personal de Gayoso.

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