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21/12/2009

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LA LARGA MARCHA DE A CORUÑA CONTRA VIGO

De izquierda a derecha, José Luis Méndez, director general de Caixagalicia; Santiago Rey, editor de La Voz de Galicia; Javier Losada, alcalde de A Coruña; y Salvador Fernández Moreda, presidente de la Diputación Provincial y vicepresidente de Caixagalicia.

LA LARGA MARCHA DE A CORUÑA CONTRA VIGO

Son los actuales principales representantes públicos del beligerante lobby coruñés, que cuenta con destacados personajes moviendo los hilos en procura de la preeminencia de su ciudad, sin importarles los perjuicios para el resto de Galicia. Ya lo expresó en una ocasión, en Mayo de 1990, aquel alcalde adalid del más radical coruñesismo, Francisco Vázquez, que contaba con el mayoritario apoyo ciudadano: "La Coruña es la gran capital de Galicia y para los demás…,sarna para los demás".

Montada de inmediato la polémica, Vázquez aclaró: "Les deseé sarna porque con gusto no pica" (ABC, 3-5-90)

Ese modo de ver las cosas sigue vigente en A Coruña, aunque los actuales mandatarios midan con mayor cuidado sus palabras. No siempre, por cierto.

A LO LARGO DE LA HISTORIA 

Ha sido una constante desde el siglo XVIII cuando el puerto de Vigo pretendía empezar a comerciar libremente con América, lo que no se consiguió hasta 1794.

A comienzos del siglo XIX, Vigo comenzaba a arrancar pujante gracias a la colonia catalana, desde A Coruña, donde se encontraban los órganos de la administración de Galicia, se hacía todo lo posible por poner trabas al crecimiento de la ciudad. Así, el ferrocarril a la meseta se retrasó décadas, no entrando en funcionamiento su primer tramo, hasta Ourense, hasta 1881 (en aquella ocasión también la prensa coruñesa de la época jugó un papel importante).

Lo mismo ocurrió con la carretera a Benavente. Y con el Lazareto de San Simón, que representó el gran impulso para el tráfico marítimo en la Ría de Vigo, que con mucho retraso se pudo inaugurar en 1842. Y sólo gracias a la iniciativa privada, porque desde A Coruña no se libraron los fondos necesarios.

EL PUERTO DE A CORUÑA SE CONSTRUYÓ CON DINERO DE VIGO

Más tarde, en la época de la masiva emigración, Vigo se convirtió en el gran puerto de salida – 733 buques recalaron en 1913 -; pero los ingresos recaudados por aquel tráfico y también los aduaneros se destinaron a construir las instalaciones del mucho menos activo puerto de A Coruña.

Mientras, Vigo carecía de muelles y los pasajeros y mercancías debían embarcar mediante barcazas. Una vez más, la iniciativa privada viguesa solventó la situación con la construcción de dos muelles comerciales, uno de madera y otro de hierro.

El Plan Cabello, la matriz de los actuales muelles, fue un proyecto que ya existía a principios del siglo XX; pero las obras, por los mismos motivos de falta de presupuestos otorgados desde A Coruña, no se pudieron iniciar hasta después de 1924, cuando un gobierno central fuerte, el del dictador Primo de Rivera.

Las obras se prolongaron hasta bien avanzada la década de los cincuenta.

TIEMPOS MÁS RECIENTES

 Sin embargo, a finales de esos años cincuenta, en su afán de minar la pujanza de Vigo, A Coruña terminó por hacerle un inmenso favor a nuestra ciudad y su Ría. Fue por entonces cuando un emigrante gallego, Manuel Cordo Boullosa, originario de Ponte Caldelas, convertido en Portugal en magnate del petróleo solicitó – apoyado por una compañía norteamericana – los correspondientes permisos para construir una refinería en Monteferro.

Los poderes de A Coruña reaccionaron de inmediato. Y mediante sus influencias ante el gobierno franquista –  al tiempo que falsificando  cartas de navegación del puerto, lo que más tarde provocaría el desastre del Urquiola, en 1976 – consiguieron paralizar los planes para Vigo y hacerse con su refinería, inaugurada en 1961. Así se salvó para los vigueses la Ría de Vigo, el entorno de Panxón y Baiona. Gracias a las conexiones con aquel régimen político de los coruñeses, que ahora abominan del peligroso monstruo refinero, feo y contaminante.

A finales de los sesenta, ante la falta de dotaciones hospitalarias, Vigo comenzó a levantar su propia sanidad privada. Es el caso de Povisa, hospital creado por un grupo de prestigiosos médicos que decidieron convertirse en empresarios. Así se pudieron paliar las insuficiencias que A Coruña no padecía (o padecía en mucha menor medida, dados los tiempos)

FRAGA Y EL AVE

Son muchos los ejemplos que se pueden poner hasta el momento actual. Uno de los más sangrantes es muy reciente: el rechazo de Fraga – cuya animaverdsación a Vigo fue bien conocida – al trazado en L para la entrada del Ave en Galicia. A cambio de perjudicar la ciudad mediante una solución mucho menos lógica.

Ahora, con Núñez Feijoo estamos viviendo otro episodio de esta larga marcha de A Coruña contra Vigo. Quizás el más grave: la pretensión de privar a la ciudad de su mejor instrumento financiero, Caixanova, una entidad fundada en 1880 como Caja Municipal de Ahorros.

En todo caso, a pesar de esta prolongada porfía por retardar el desarrollo de nuestra ciudad, está claro que no lo han conseguido: Vigo se ha convertido en la primera urbeGalicia, su verdadero propulsor industrial. Una ciudad que en el entorno gallego llama la atención por su esfuerzo y cosmopolitismo, en contraste con la desgana y provincianismo de otras principales localidades.


ANTIVIGUISMO TRANSMITIDO 

Algunos afirman, exagerando, que el antiviguismo de los coruñeses es una cuestión genética. Lo evidente es que, transmitido de forma oral, allí se lo toman con seña de identidad.

Cualquiera que haya frecuentado o frecuente A Coruña habrá escuchado en lugar público algún chiste o chascarrillo: "¿Qué es un vigués? El hijo de una puta y portugués". Este es uno de los más populares. Hay tabernas en A Coruña que son verdaderas ágoras (es un decir) del antiviguismo. Y está el famoso Vigo No, tan predilecto, que se canta en celebraciones callejeras: "Vigo no, Vigo no, Vigo no, hijos de puta, Vigo no", entona la muchachada herculina en cuanto tiene la oportunidad. Un Vigo No que durante años tuvo ubicación preferente en las gradas del estadio de Riazor mediante bien ubicadas pancartas para las cámaras de televisión, con la complacencia de quienes tenían autoridad para retirarlas.

FUERZAS VIVAS DE A CORUÑA

A ello contribuyen no poco, aparte del contagio oral, diarios como La Voz de Galicia y El Ideal Gallego, éste todavía con mayor encono. En ambos casos se suelen destacar las noticias negativas de Vigo y disimular en lo posibles aquellas que son positivas.

Un diario, La Voz de Galicia, al servicio de las fuerzas vivas de A Coruña, de aquellos que de verdad manejan los hilos.

Unas fuerzas vivas coruñesas que son los verdaderos adalides del Vigo No – lo manifiestan de otra manera -, que han encontrado en Alberto Núñez Feijoo el mejor aliado para lanzar un gran ataque contra el Sur, con el único objetivo de la absorción de Caixanova por parte de Caixagalicia. Para alcanzar el control financiero de la Comunidad, marginando a Vigo. El alcalde de la ciudad no pudo ser más claro: "La fusión debe ser liderada por A Coruña".

Pero en esta ocasión Vigo está dispuesto a defenderse, a presentar batalla. Ya era hora.

ANTONIO J. CAMPIO 

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