Punto de Mira

Artículo publicado

24/03/2013

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LENDOIRO Y PESCANOVA, DOS HISTORIAS EN PARALELO

Proceden de ámbitos muy distintos ámbitos; pero son dos historias muy parecidas, aunque, lógicamente, también diferentes. Dos huidas hacia adelante, temerarias, basadas en dinero fácil de conseguir. Ambas contando, en su momento, con el apoyo financiero de la Xunta de Manuel Fraga. Uno bautizado nada menos que Augusto César; el otro un Fernández (a mucha honra de su padre, Don José Fernández, que con eso le bastaba) que se hizo … Continuar leyendo "LENDOIRO Y PESCANOVA, DOS HISTORIAS EN PARALELO"

LENDOIRO Y PESCANOVA, DOS HISTORIAS EN PARALELO

Proceden de ámbitos muy distintos ámbitos; pero son dos historias muy parecidas, aunque, lógicamente, también diferentes.

Dos huidas hacia adelante, temerarias, basadas en dinero fácil de conseguir. Ambas contando, en su momento, con el apoyo financiero de la Xunta de Manuel Fraga.

Uno bautizado nada menos que Augusto César; el otro un Fernández (a mucha honra de su padre, Don José Fernández, que con eso le bastaba) que se hizo apellidar Manuel Fernández de Sousa y Faro. De distintos, casi extremos orígenes; pero sujetos dados, vada uno en su estilo, a la prepotencia, a la soberbia y al desprecio. Cuando, en realidad, tenían pies de barro.

A uno, que pasó por necesidades, le daba por comer a lo grande y ancho del mantel manjares acompañados por cava. Al otro, que estuvo siempre bien alimentado y cubierto, por los caballos de alta competición. En ninguno de ambos casos a cargo de sus respectivos bolsillos.

Al exitoso equipo de fútbol de Lendoiro lo alimentaba Caixanova, tratando – una muestra de la incompetencia e ignorancia de los directivos de la entidad viguesa – de introducirse en A Coruña; a Fernández el de la gran Pescanova global le pagaba Caixagalicia los caprichos personales. También le sostenía la Caja coruñesa la empresa pesquera, que por algo detentaba más de un veinte por ciento de las acciones. Una pretendida pica de Vigo en A Coruña y otra de A Coruña en Vigo.

Y una divergencia: mientras que Lendoiro fue rechazado desde el principio por las élites coruñesas, Fernández siempre despreció a los círculos sociales viguesas.

Son dos historias muy coruñesas, plenas de falsedades, de mentiras aliñadas al inigualable estilo herculino, donde, según las cifras televisivas, hasta el tiempo es mejor que en las Rías Baixas. Lo decimos porque, aparte de sus aprovechamientos financieros, Fernández responde muy bien a la tipología coruñesa en su forma de promocionar y gestionar la empresa.

Aunque a Manuel Fernández no le gustará esto, de fondo se parece en mucho a Augusto César Lendoiro. En la superficie mostrando otra estética personal, claro.

Dos huidas siempre hacia adelante. Hasta que se terminó el camino.

V.E

 

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