Punto de Mira

LOS POLÍTICOS VIGUESES Y LA AMPLIACIÓN DE LOS MUELLES DEL AREAL

Presenta sus paralelismos lo que está sucediendo en los muelles del Areal con la paralización que sufrió durante varios años la apertura del puente de Rande a finales de la década de los setenta.

LOS POLÍTICOS VIGUESES Y LA AMPLIACIÓN DE LOS MUELLES DEL AREAL

Por entonces, en los primeros agitados tiempos de la transición política española, grupúsculos nacionalistas que luego se integrarían en el Bloque Nacionalista Galego llevaban tiempo, con el lema de "Autopista Non", oponiéndose a la gran vía de comunicación que habría de contribuir decisivamente al gran salto adelante de nuestra tierra. 

Desde su cerrazón mental, contrarios al progreso en aras a mantener lo que consideraban "integridad" del país, uno de sus portavoces – está en las hemerotecas – llegó a sentenciar que la autopista sería como "una gran muralla china que dividirá Galicia en dos". 

Por las sinrazones de unos visionarios ciegos y con la cabeza vuelta hacia el pasado, el puente de Rande, que se terminó en 1978, no pudo ser inaugurado hasta 1981. Tres años perdidos debido a que estos nacionalistas, incluso mediante bombas, impidieron terminar antes los accesos desde Vilaboa.

HISTORIA QUE SE REPITE EN LOS MUELLES DEL AREAL

Vuelve a ser el progreso de Vigo el que está en cuestión por el empecinamiento de un sector de la población que poco ha evolucionado, cuyas posturas tan retrógadas como dogmáticas están determinadas en sus genes políticos.

Un mal recordado alcalde del Bloque, Pérez Castrillo, presentó en 2003, al final de su mandato, un recurso ante el TSXG que llevó a la paralización de las obras de ampliación, mediante relleno, del muelle del Areal, alegando posibles daños medio ambientales sobre la Ría. Recurso que en Junio 2007 ese tribunal desestimó en todos sus puntos, dando vía libre jurídica para su ejecución.

Porque, efectivamente, el relleno sobre una lámina de agua ya absolutamente contaminada por tratarse de una dársena interior de los actuales muelles para nada afecta a la Ría ni a sus corrientes. Sin embargo, las obras, indispensables sobre todo debido a que se gana una línea de atraque con suficiente calado para los actuales grandes portacontenedores, no se han podido llevar a cabo hasta el momento.

INTERESES PARTIDISTAS Y LOS VOTOS DEL BLOQUE

La mayor responsabilidad la tiene, está claro, el Bloque Nacionalista Galego. Pero también el diario Faro de Vigo, propiedad de una empresa ajena a la ciudad y que en aquel año 2003 apoyó al mencionado alcalde a través de una campaña falaz. Y que ahora calla no queriendo pronunciarse.

Un Bloque que en las últimas municipales sólo obtuvo 28.116 sufragios de un total de 152.497 votantes (sobre un censo electoral de 236.439), con una pérdida de 11.271 votos respecto a las elecciones de 2003. Pasando, además, de los 8 concejales de 1999 que le permitieron gobernar la ciudad e interponer el recurso contra el Areal a tan sólo 5 ediles. Parece entonces que su actuación en este asunto no les ha proporcionado grandes apoyos ante la ciudadanía, sino todo lo contrario. A pesar de lo cual persisten en lo mismo, seguramente porque los votos que les quedan proceden de los sectores más dogmáticos, aquellos que, siendo minoridad, son los que ven con malos ojos la ampliación. Es decir, que el Bloque debe pensar que se quedaría sin votantes si cambian su actitud al respecto.

EL PAPEL DE LOS OTROS PARTIDOS

Aunque también tienen un considerable nivel de incumbencia los otros partidos políticos. Como el Partido Socialista, que en tiempos de Pérez Mariño no retiró el recurso; o como el Partido Popular, que, ya con la resolución del TSJG, no quiso iniciar las obras.

Por eso es de escándalo el cinismo – aunque en realidad ya nada escandaliza – de Corina Porro cuando ahora acusa al gobierno municipal de cobardía por no iniciar el relleno. Cuando ella no se atrevió a hacerlo.

En cuanto al alcalde, Abel Caballero está atrapado en el pacto de gobierno con los nacionalistas. Si se enfrenta a ellos en este asunto podría incluso perder la alcaldía. En otras palabras, que los 28.116 votos del Bloque tienen secuestrado al gobierno municipal e impiden el desarrollo del puerto de Vigo. Es decir, de la ciudad.

Por no tirar chinas contra su propio tejado, los políticos locales de todos los partidos lanzan pedruscos contra las perspectivas de progreso de Vigo, destrozando así los esfuerzos de todos los empresarios y trabajadores que todos los días quieren hacer ciudad y contribuyen a crear riqueza. La misma riqueza que los políticos amenazan con destruir.

Nunca, a lo largo de su historia, ha tenido suerte Vigo con sus políticos. Quizás porque en esta ciudad de oportunidades sólo los menos capacitados se dedican a la política.

(A Faro de Vigo ya no le deberían tener miedo. Los responsables de ese periódico son conscientes de su error anterior y lo reconocen en privado y con la boca pequeña, no pareciendo en estos momentos, como se dijo arriba, beligerantes en el asunto del Areal. En cuanto a los vigueses, la amplia mayoría de la ciudadanía no se opone a una actuación que es muy necesaria y que en absoluto atenta contra la Ría. Se trata tan sólo de la sectaria minoría de gritones de siempre. Pero que hacen mucho daño.)
 

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