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OTRA CONSECUENCIA DEL PRESTIGE: EL DISPARATADO PUERTO EXTERIOR DE A CORUÑA

En el banquillo no estaban los verdaderos responsables, sino actores secundarios en su momento elegidos para ser cabezas de griego, que eso eran, en este caso, el capitán y jefe de máquinas del barco. Mientras que condenar a López Sors por decisiones tomadas desde arriba hubiera supuesto inculpar implicitamente al ministro de Fomento de entonces y a todo el gobierno de Aznar, del que Rajoy era vicepresidente.

OTRA CONSECUENCIA DEL PRESTIGE: EL DISPARATADO PUERTO EXTERIOR DE A CORUÑA

El mismo mar que con su fuerza y el paso del tiempo, con la ayuda inicial de decenas de miles de voluntarios, se encargó de limpiar los efectos de la inmensa marea negra que produjo el hundimiento del barco es el que hace imposible la operatividad de esa barbaridad que se llama puerto exterior de A Coruña, en Punta Langosteira. Un mar al que, para intentar aplacar, se estuvieron arrojando durante años cientos de millones de euros en forma de piedras y hormigón para construir unas protecciones inútiles ante los frecuentes temporales, espigones que olas de más de siete metros superan sin ningún problema.

Ni ese barco tenía que estar navegando cargado con setenta mil toneladas de crudo ni, tras lanzar la alarma, debió ser alejado de la costa, algo que cualquier persona relacionada con la navegación sabe. Menos, al parecer, el que era director general de la marina mercante, un individuo de pocas luces que acató sin rechistar las insensatas órdenes que le llegaron desde el gobierno de la nación.

La sentencia es la que es porque los jueces, desde que comenzó la instrucción, nunca tuvieron la intención de inculpar al ministro de Fomento de la época ni a los armadores del buque, ni a quienes concedieron los certificados de navegabilidad. Tampoco al entonces alcalde de A Coruña, que presionó fuertemente para que el Prestige fuera alejado de manera temeraria.

En su discurso, el magistrado quiso justificar el alejamiento del petrolero afirmando que no se sabía lo que podía haber ocurrido de haber metido el barco en una ría para trasvasar su carga.

Un argumento de verdad endeble. Se podía haber molestado su señoría en buscar otro.

A CORUÑA SE SUBIÓ AL CARRO DEL DESASTRE EN BUSCA DE BENEFICIO

Los coruñeses son consumados expertos en sacar provecho de circunstancias políticas favorables, en este caso mediando una desgracia. Con la marea negra arrasando las costas de Galicia, con un gobierno de Aznar noqueado, un Fraga más groggy todavía, Paco Vázquez manipuló desde fuera – también por dentro – el consejo de ministros de urgencia celebrado en la ciudad herculina para colocar su viejo proyecto de puerto exterior, que en realidad escondía un propósito de especulación inmobiliaria de enormes proporciones en la ciudad.

Lo vendió, además, como "puerto refugio"
. Cuando todo el mundo sabe – otra vez – que los únicos puertos refugio que existen son los naturales. Peor aun: el emplazamiento elegido resultó ser uno de los lugares más batidos por los temporales de toda la costa gallega, en Punta Langosteira, donde las violentísimas olas en ocasiones alcanzan y superan los diez metros.

Ya se han tirado al mar unos mil millones de euros para construir el más aberrante de los puertos, uno que nunca podrá ser de verdad operativo. Cuando a once millas se estaba construyendo el exterior de Ferrol, un verdadero puerto al que sí se podía trasladar la refinería.

Como consecuencia derivada de la marea negra provocada por el Prestige se malgastaron fondos millonarios que se podían haber utilizado para dotar a Galicia de mejores infraestructuras. Pero eso es algo, el beneficio de los demás, que en A Coruña siempre importó muy poco.

El puerto exterior de A Coruña es un disparate sólo comparable al de la Ciudad de la Cultura que se hizo levantar el aspirante a Faraón Fraga para la posteridad. En este caso, la desmedida cantidad de dinero enterrada en una arquitectura dinosaurica e inoperativa debería haber sido destinada a fomentar verdadera cultura, de la que tan deficitaria es Galicia. Invirtiendo en recursos para la educación, por ejemplo.

Puerto exterior de A Coruña y Ciudad de la Cultura son los dos grandes dislates del Partido Popular, que también pretendía permitir a Pescanova instalar una planta acuícola en un espacio natural protegido.
 
R.EIRAS


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