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PELEA DE FUNERARIOS POR VIGOMEMORIAL
LOS VARELA TABARES CONTRA LOS SUÁREZ ZAPATA

Los tanatorios deberían ser públicos o de caràcter mixto como lo fueron hasta el año 1996, cuando el sector se liberalizó. En todo caso, la gestión de las empresas privadas propietarias de estos establecimientos debería estar mucho mejor regulada y controlada, pues la actual normativa propicia ciertas prácticas en absoluto apropiadas, por no decir aborrecibles en algunos casos, las cuales, en general, nunca llegan a conocer los allegados de los fallecidos.

PELEA DE FUNERARIOS POR VIGOMEMORIAL | LOS VARELA TABARES CONTRA LOS SUÁREZ ZAPATA

No resultan en general gratas las personas que se dedican a esta actividad, unos empresarios que deben convivir con y hacer frente a un poco disimulado rechazo social que propicia que sean gente reservada, huidiza y aislada en núcleos familiares, por lo que existe una clara endogamia en el sector.

José Luis Varela Paz
era en los años setenta del siglo pasado el gerente de unos almacenes llamados Gran Vigo que además, como actividad paralela, colocaba pólizas de seguros de decesos de la compañía Santa Lucía.

Hasta que en el año 1996, tras la victoria del PP con Aznar al frente, se liberalizó el sector funerario que hasta entonces había estado gestionado por empresas públicas o de carácter mixto y se pudieron abrir tanatorios privados. Varela Paz montó el suyo en Ponteareas.

Posteriormente, tras constituir una sociedad llamada Pompas Fúnebres del Atlántico, la familia Varela no cejó hasta conseguir abrir Vigomemorial para hacer competencia a Emorvisa, por entonces de gestión municipal.

El flamante tanatorio comenzó a funcionar en Agosto de 2002 y en el acto inaugural, al que únicamente asistieron representantes políticos del PP, al consejero delegado de la empresa, José Luis Varela Tabares, hijo de Varela Paz, no se le ocurrió otra cosa que finalizar su emocionada alocución fúnebre empresarial con una sorprendente altisonante proclamación: “¡Bienvenidos a la libertad!”, tal como recogieron las crónicas de la época (ver aquí LA VOZ DE GALICIA)

Es de suponer la sorpresa o sacudida mental que experimentaron los presentes al no saber si José Luis Varela se refería a ellos o a los difuntos.

PERO EN VIGO YA ESTABAN LOS SUÁREZ ZAPATA

La ilusión por el nuevo el negocio les duró a los Varela cinco años, pues en 2007 otra familia funeraria, los Suárez Zapata, ya había minado a sus socios para hacerse con la mayoría accionarial por muy estrecho margen: los fundadores se quedaron con el 48,8% de Pompas Fúnebres del Atlántico pasando el restante 51,2% a manos de la sociedad Cebremar, con sede en Madrid, en Castellana 101, el mismo domicilio de Inmobiliaria Suárez Zapata.

Como consecuencia, el autor del grito de bienvenida a la libertad fue sustituido como consejero delegado y comenzó una guerra entre ambos clanes familiares. Desde entonces, aun siendo tan rentable como es de suponer que es, la empresa que controla Vigomemorial no reparte dividendos. Y los hermanos Varela Tabares – el patriarca Varela Paz falleció en 2011 – mantienen diversos litigios en los juzgados con los Suárez Zapata.

DOS GRUPOS EMPRESARIALES FAMILIARES MUY DIFERENTES

Se puede decir que los Varela Tabares son funerarios-funerarios pues su actividad se centra en tanatorios en el sur de la provincia de Pontevedra, en Tomiño, Tui, Salvaterra de Miño y Ponteareas.

Mientras que los hermanos Suárez Zapata, aun controlando Vigomemorial, son gente bastante que se pretende bastante más sofisticada, de otros vuelos y singladuras, propietarios de la originalmente viguesa compañía de Seguros La Fe en la que desembarcaron en 1997, cuyos beneficios se invierten desde Madrid en potentes operaciones inmobiliarias sobre todo en zonas turísticas (ver reportaje: LOS SUÁREZ ZAPATA)

Manuel Suárez Zapata disfruta de su yate Benetau y su hermano Javier se posturea por las barras de Sevilla, donde reside y es un fijo de la Feria de Abril. En cambio, José Luis Varela y su hermana Cristina son más de vocación territorial, desplazándose por el sur de la provincia de Pontevedra a bordo de un station wagon de alta gama de color negro que recuerda a un furgón funerario, lo que resulta muy profesional.

La guerra entre ambas familias por Vigomemorial está ahí y en los juzgados. Aunque esto a los clientes últimos no les afecta, o igual sí.

Algunas prácticas que se llevan a cabo en los tanatorios se encuentran en entredicho. Se habla de ornamentos florales que son reutilizados, es decir, revendidos; de considerables sobreprecios en los ataudes, que generalmente son de procedencia china; de ataudes – cascos en el argot profesional – también vueltos utilizar en el caso de que su último usuario haya pasado por el crematorio; de unas facturas que se enseñan a los familiares que nada tienen que ver con las que se pasan a la compañía de seguros; y un fúnebre y velado etcétera.

Tanto los seguros de decesos como la actividad de los tanatorios son sectores deficientemente regulados, con unas normativas que se prestan a todo tipo de abusos. Ocurre que como no resulta nada agradable tratar informativamente estos temas pues no obtienen la difusión, mediante la correspondiente denuncia mediática, que sería menester.

Nunca debió dejar de ser un servicio público la actividad de los tanatorios.

R. EIRAS

Consultar aquí:
ESTUDIO SOBRE LOS SERVICIOS FUNERARIOS EN ESPAÑA

También:
LA SEÑORA SE MERECE UN PANTEÓN

En el caso de Seguros La Fe existe una plataforma de afectados
Ver aquí:

AFECTADOS SEGUROS LA FE

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