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Artículo publicado

10/08/2014

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SINGULARES NOMBRES DE NUESTROS EQUIPOS DE FUTBOL

Como estamos acostumbrados, tampoco extrañan tanto. Choco de Redondela, Progresista de Salvaterra, Rápido de Bouzas o Alondras de Cangas son clubs de la provincia de Pontevedra tras cuyas peculiares denominaciones se esconden curiosas historias. El Alondras, por ejemplo, nació inspirado por abundante vino y un popular número de cabaret.

SINGULARES NOMBRES DE NUESTROS EQUIPOS DE FUTBOL

El Choco, actualmente en Tercera División, cuya denominación completa es Club Deportivo Choco de Redondela, merece mención especial por tratar de publicitar mediante el balompié el producto gastronómico emblemático de la llamada Villa de los Viaductos, que también lo es de la Coca y de las "penlas", una población pegada a Vigo muy especial en todo y que puede presumir de pródiga en originales personajes históricos que forman parte de la mitología del pueblo.

Seguramente promovido por algún avispado hostelero, el actual nombre del equipo surgió en 1953. Hasta entonces lució distintas denominaciones, la primera Científico Deportivo de Redondela, en 1909, que casi merece un Nobel futbolístico. A la que siguieron Liga Popular Redondelana (1923), con un tufillo revolucionario; y, en 1933, Regojo FC, claramente como equipo de la empresa que durante tantos años imperaba sobre el pueblo y significó casi todo para los redondelanos. 

El escudo del Choco tiene evidentes intenciones más allá del futbol; pero estéticamente, hay que decirlo, no resulta nada afortunado, con ese dibujo que casi parece más inspirado en un sapo aplastado. No es que el sabroso cefalópodo sea un bicho muy agraciado; pero el escudo lo presenta, además, deformado.

La verdad es que hasta puede repeler un poco a potenciales consumidores. Y ya puestos a criticar, los colores del club son el rojo y el azul, cuando, por razón de su tinta y por pura lógica, debería destacar el negro en su uniforme.

En otro tiempo, otra singularidad del Choco era el antiguo campo de Santa Mariña, situado en el mismo emplazamiento que el actual; pero por los años sesenta el terreno circundante aun no había sido desecado y el campo se anegaba con la pleamar. De modo que había que había que ajustar los horarios de los partidos a las tablas de las mareas.

RÁPIDO DE BOUZAS Y ALONDRAS DE CANGAS

Aunque hasta la villa marinera que es barrio de Vigo jamás llegó el ferrocarril, el Rápido de Bouzas tiene nombre de tren de los de antes, de los que siempre llegaban con retraso. El club, que fue fundado en 1914 y por lo tanto acaba de celebrar su centenario, nació en el seno del Liceo Marítimo, cuyos colores identificativos, amarillo y negro, conserva en escudo y equipación; pero del que pronto se independizó.

Otra particularidad del Rápido, también militante en Tercera División, es el nombre de su estadio, "Baltasar Pujales", así bautizado en honor al presidente que se distinguió en el palco entre 1973 y 2007. O sea, que como ocurrió con Don Santiago Bernabeu, Don Balasar Pujales tenía estadio con su nombre mientras ejercía el cargo. En cuanto a permanencia en el puesto – Bernabeu entre 1943-1977 – empataron a treinta y cuatro años. La diferencia es que Pujales sigue asistiendo al estadio construido por la Diputación Provincial – a la que perteneció durante décadas, en los últimos tiempos en condición de ingeniero muy cercano a las actividades del presidente Louzán – en calidad de presidente honorífico. 

Respecto al Alondras de Cangas, otro equipo de Tercera División, las aves que lo identifican no tienen nada de marinas. En realidad, ni siquiera son propias del sur de Europa, sino originarias de Finlandia. Cuando se fundó el club, en 1928, es de suponer que en una taberna y sus creadores bien abastecidos de grandes cuncas de vino y sintiéndose, debido a los efectos del tinto, un poco trasvestis, unos abogaban por bautizar al nuevo club como "Las Conquistadoras" – así, tal cual – y otros por "Las Alondras", que al parecer eran dos números de varietés muy populares en la época. Menos mal que ganaron los defensores de las alondras. Y mejor aun, que decidieron cometer el error gramatical de llamarle El Alondras, que más tarde se transformaría en Alondras de Cangas.

No se trata de ninguna coña: ese es el origen real del nombre del equipo de Cangas do Morrazo, inspirado por las chicas de un espectaculo de cabaret.

Lo que no sabemos es si a sus aguerridos jugadores – que también levantan y lucen piernas, aunque de otra manera, dando patadas a diestro y siniestro – les va a gustar conocer esto. Que es algo, además, que podrían aprovechar los aficionados de otros equipos para desde la grada llamarles de todo, como mínimo "cabareteras".

LOS ORÍGENES DEL PROGRESISTA DE SALVATERRA 

Por su parte, el Progresista, surgió allá por los años veinte y, com su nombre, hace deducir, con un componente político. Sus orígenes, en realidad, se encuentran en Buenos Aires, donde existía la agrupación Juventud Progresista Hijos de Fornelos, de ideología socialista.

Retornados en aquella década buena parte de sus miembros, en Fornelos da Ribeira, un barrio de Salvaterra de Miño, crearon la Unión Progresista, con equipo de futbol propio. El nombre del Progesista, que juega en Segunda Regional, viene de ahí.

Naturalmente, el equipo desapareció tras la Guerra Civil. Y no se volvió a refundar hasta 1997, transcurrido un tiempo prudencial tras la muerte del dictador. Curiosamente, en su escudo el topónimo del lugar aparece en castellano: Fornelos de la Ribera.

Sin dejar de mencionar al Celta, producto en 1923 de la fusión entre el Vigo Sporting y Real Fortuna. Un nombre que no está tan justificado como el del Celtic de Glasgow, fundado por aficionados gaélicos, de origen irlandés. Porque lo de la Galicia celta pertenece al folklore histórico inventado por algunos intelectuales galleguistas que ya eran caducos en su tiempo, el Siglo XIX. Ni olvidar tampoco al desaparecido Turista, denominación realmente singular para un equipo de barrio industrial y obrero. En 1926, cuando se fundó, por Cabral no habían visto a un turista en su vida, ni ellos tampoco iban de turistas por ahí. Quizás por eso.

RAMÓN EIRAS


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