Crónicas de otro Vigo

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Tiempos de emigración

Tiempos de emigración

Cientos de miles de personas partieron camino del desarraigo en busca de una supervivencia que en su tierra no tenían asegurada. El mayor porcentaje lo hizo a través del puerto de Vigo, en barcos de todas las nacionalidades, sobre todo británicos, alemanes y franceses, que se disputaban esta carga humana a través de los consignatarios establecidos en la ciudad.

Con la aparición de los grandes buques trasatlánticos a vapor y gracias a la condiciones naturales de la Ría, Vigo acaparó buena parte del tráfico hacia América, para convertirse en el primer puerto de pasajeros de España.

En el año 1913 se despacharon nada menos que 733 trasatlánticos, algún día llegando a coincidir en el puerto hasta seis barcos. Aquel año embarcaron hacia América por encima de 44.000 emigrantes, más de la mitad con destino a Argentina. Otros años las cifras fueron incluso superiores.

Lo que constituía un excelente negocio para la ciudad, un factor de riqueza y motor de crecimiento, uno de los sectores económicos más prósperos durante mucho tiempo, que generó fortunas para algunas familias cuya prolongada actividad como consignatarios que supieron adaptarse a los nuevos tiempos alcanza hasta nuestros días.

En torno al año 1910 ejercían su actividad una veintena de agencias de consignación cuyos ingresos se basaban en las comisiones por pasajero, el cobro de los gastos preparatorios para el embarque, así como en el aprovisionamiento de las naves.

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