Punto de Mira

TOMA DE CONCIENCIA COMO VIGO

Los vigueses, que tenemos parte de nuestro sentimiento común reflejado en la Ría, vamos tomando conciencia de colectividad fuerte y con una creciente disposición de ciudad como empresa de todos.

TOMA DE CONCIENCIA COMO VIGO

No son pocas las personas, muchas de alta capacitación, que no habiendo nacido en Vigo administran empresas – con frecuencia fundadas por ellos mismos – e instituciones en esta ciudad y que se sienten tan vigueses como el que más. Y lo son, ciudadanos muy comprometidos. No hace falta citar ejemplos, porque al lector le estarán viniendo a la mente unos cuantos nombres.

Es una de las características que distinguen a Vigo, así ha sido desde siempre. Desde el Siglo XVIII con la llegada de los catalanes que crearon una ciudad industrial y aun antes.

A todos estos vigueses que llegaron de otros lares, unos emprendores, otros magníficos profesionales, la gran mayoría trabajadores, les debe no poco Vigo. Y viceversa. Pero con el crecimiento poblacional elevadísimo y tan rápido que tuvo lugar a lo largo de todo el Siglo XX, en ciertas décadas con tintes de inmigración masiva procedente del sur interior de Galicia, es lógico que Vigo haya tardado bastante en adquirir una verdadera conciencia colectiva.

Pero lo está consiguiendo. Lo que es sumamente importante, porque se trata de una condición indispensable – reconocerse como ciudad de todos – para que Vigo gane en protagonismo y proyección externa. Una metrópoli que posee una tan importante capacidad para crear vigueses también tiene que provocar el orgullo de ser vigués.

Y en este sentido parece que se están dando las circunstancias, en forma de planteamientos y perspectivas. Así, ese proyecto de Jean Nouvel, que dotará a la Ría de una gran seña arquitectónica de identidad internacional; o la posiblidad, cuyo desenlace se conocerá a finales del mes de Mayo, de organizar la Universiada de 2013.

Que si no es concedida supondrá una evidente desilusión. Pero la candidatura, con los afanes, expectativas y esperanzas que ha creado, al menos habrá servido para hacer más Vigo. Para sentirnos todos más ciudad. Con el empuje que nos distingue; pero con un mayor espíritu colectivo.

 

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