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01/01/2000

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16/06/2022

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Trabajar en el Corte Inglés

En el mes de septiembre del 2.000 se cumplirá el 25 aniversario de la presencia del Corte Inglés en Vigo. Aquel año 1975 revolucionó y cambió para siempre la vida comercial de la ciudad. Hoy día, el templo de consumo Corte Inglés es punto de referencia urbana para vigueses y visitantes. Y también un peculiar mundo laboral en el que trabajan más de mil personas.

Trabajar en el Corte Inglés

Cuando estaba a punto de concluirse la construcción de la gran mole cúbica de la Gran Vía, los propietarios de los negocios tradicionales de Vigo se preparaban para lo que se les venía encima. Unos, resignados, esperaban acontecimientos. Mientras que los mejor informados trataban de adquirir locales en las proximidades de los grandes almacenes.

Pero todos se vieron en la coyuntura de experimentar los eficaces métodos de desembarco de la nueva empresa, que a lo largo de los meses precedentes a su apertura inició una agresiva campaña de captación de sus mejores empleados.

Del total de 1.240 trabajadores con que se inauguró el Corte Inglés de Vigo, el 50% procedían del comercio local. Con sueldos muy superiores a la media de aquel momento, al recién contratado personal, en su mayoría mujeres, se le proporcionó un cursillo de quince días y después ochocientos de ellos fueron enviados a los centros de Madrid para seguir un aprendizaje intensivo por un período de tres meses los que ya tenían experiencia y cinco meses los que carecían de ella.

Cuando por fin llegó el momento de la inauguración del primer Corte Inglés de Galicia, muy pronto surgieron conflictos laborales motivados por la jornada de los sábados, algo a lo que los trabajadores de comercio de entonces no estaban acostumbrados. La situación fue rápida y contundentemente resuelta con el despido de dieciocho nuevos empleados.

El Corte Inglés en la actualidad

En estos veinticinco años la empresa ha experimentado un crecimiento extraordinario a nivel nacional, convirtiéndose en líder de distribución en el mercado español. El grupo que componen distintas divisiones – El Corte Inglés, Hipercor, Viajes El Corte Inglés, Informática El Corte Inglés, Telecor, Investrónica, Grupo de Seguros El Corte Inglés, Financiera El Corte Inglés y Editorial Centro de Estudios Ramón Areces – obtuvo en el año 1998 unos ingresos de 1,43 billones de pesetas, sólo superado entre las compañías españolas por Repsol y Telefónica.

El número de empleados que trabajan en los 50 centros repartidos por la geografía española supera los 57.000. Y los beneficios de la empresa después de impuestos alcanzaron los 48.979 millones en el mismo año 1998.

En Vigo, entre trabajadores fijos y trabajadores con contrato temporal, el centro se mantiene aproximadamente con el mismo número de trabajadores con que comenzó en 1975, una cifra en torno a 1250, lo que dada la buena marcha de la “tienda” – en lenguaje interno – y la evolución del volumen de negocio hace suponer una alta rentabilidad por empleado.

La mayoría de los trabajadores están afiliados a los sindicatos Fasga (propio del Corte Inglés) y Fetico (Federación de Trabajadores Independientes de Comercio), mientras que Comisiones Obreras y Unión General de Trabajadores tienen una presencia meramente testimonial. Presencia de las dos grandes centrales sindicales que curiosamente – o no tanto – sólo se da en los centros de Bilbao y Vigo, ambas ciudades de gran tradición industrial.

Estructura laboral

La organización de cada “tienda” del Corte Inglés se basa en una estructura muy jerarquizada, siguiendo el modelo norteamericano de grandes almacenes y casi el propio armazón de los característicos edificios de la empresa: arriba la cúpula, director, subdirector, jefe de personal, jefe de relaciones externas; gerente de planta, jefe de grupo en planta, jefe de sección; vendedores coordinadores de ventas (que dependen del jefe de sección) y simples vendedores.

El salario mínimo en El Corte Inglés es de 1.515.000 pesetas anuales distribuidas en 16 pagas, salario que por arriba puede alcanzar e incluso superar los 8.000.000 de pesetas, sueldos que experimentan los beneficios de antigüedad mediante cuatrienios y que gozan de otros complementos y comisiones de ventas.

Los empleados gozan de especiales condiciones en sus compras, en los viajes contratados con la agencia del grupo, en los seguros y en las operaciones que puedan realizar con la financiera de la empresa. Es decir, que además de empleados son clientes con notables privilegios.

El modelo paternalista y protector del Corte Inglés estimula al personal con incentivos económicos directos (comisiones de ventas) e indirectos (las ventajas de ser clientes especiales), al tiempo que aplica un sistema de premios y castigos. Al buen empleado se le proporcionan unos beneficios que se le niegan al trabajador menos aplicado, que si persiste en su actitud será trasladado a otra sección en la que el trabajo resulta más incómodo, las ventas menores y las comisiones más escasas.

Relaciones dentro de la empresa

Contra lo que se pudiera pensar dada la imagen que transmite la empresa – moderna, pero también conservadora – en El Corte Inglés no se discrimina a los homosexuales, sino al contrario.

Así, por lo que respecta al departamento encargado de selección de personal, ser “gay” es una ventaja. Y ello debido a que los homosexuales se supone que tratan mejor al cliente, en principio no son conflictivos con las trabajadoras y, sobre todo, al no arrastrar cargas familiares siempre están disponibles para el traslado a otro centro.

(En el caso de un jefe y padre de familia trasladado a otra ciudad, El Corte Inglés le facilita las gestiones y los movimientos necesarios, desde encontrar colegio para los niños hasta buscarle vivienda y proporcionarle los créditos necesarios para pagarla y amueblarla).

En cuanto a las mujeres, son escasas las que ocupan puestos de responsabilidad, y las que han subido alto en el escalafón son solteras que tampoco soportan cargas familiares.

Las relaciones personales y afectivas entre los trabajadores no están mal vistas; pero, en cambio, las separaciones legales de empleados que son matrimonio sí que están penalizadas laboralmente. De hecho, no se permiten.

En resumen, que pertenecer a la plantilla del Corte Inglés es como estar integrado de por vida en un “ejército de salvación” personal y laboral en el que aparte de jerarquía y disciplina se impone una determinada deontología inspirada por la empresa y un ideario mercantil bien definido.

Claro que a este colectivo comercial no sólo pertenecen los empleados, sino también, y de diversas maneras, los miles de “fieles” que acuden a la “tienda” todos los días, sobre todo aquellos que poseen la popular tarjeta que es casi como el carnet de socio. Incluso se dan casos, que los trabajadores conocen muy bien, de personas, en especial mujeres, que son verdaderas adictas y cuyas vidas giran en torno al centro del Corte Inglés que visitan todos los días y en el que todos los días pasan varias horas comprando, planificando futuras compras y encontrando y saludando a otras personas que hacen lo mismo.

Conexiones con la prensa

Ya dijimos que tras Repsol y Telefónica, El Corte Inglés es la empresa que más factura de España. Pero es que, además, es el primer anunciante del país.

Lo que viene a significar que los medios de comunicación se tentarán mucho la ropa – y la cuenta de resultados publicitarios – antes de emitir una información conflictiva o crítica hacia El Corte Inglés. Aparte de que los distintos departamentos de relaciones externas de la empresa siempre supieron tratar muy bien, digamos que con especial consideración, a los periodistas a título individual.

En Vigo, el encargado de este tipo de relaciones con los medios es el Sr.Contreras, el famoso Sr. Contreras, tan reclamado por la megafonía y por tanto nombre tan familiar para todos los clientes habituales.

J. VÁZQUEZ

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