Punto de Mira

Artículo publicado

13/06/2021

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VIVIR CON PORTUGAL
También en las pequeñas cosas

En primer plano el puente peatonal y para uso de ciclistas que comunicará las localidades de Tomiño y Vilanova de Cerveira, que está previsto se estrene el próximo año. Al fondo A Ponte da Amizade, inaugurado en el año 2004

VIVIR CON PORTUGAL | También en las pequeñas cosas

Este puente de más de trescientos metros de longitud y de una altura de nueve metros sobre las aguas del Miño está concebido como vía de comunicación entre las dos zonas de un gran parque de 25 Has. que se extenderá en ambas márgenes, en torno a la fortaleza de Goián por la parte gallega y el ya existente en Vilanova de Cerveira, que incluye una zona de recreo acuática. Se llamará, en consonancia con el puente para el tráfico rodado, Parque da Amizade.

No podía ser de otra manera, puesto que Tomiño y Cerveira – que es como se refieren los portugueses a su vila – son dos vecindades muy unidas y que comparten servicios conformando – al igual que ocurre con Tui y Valença – una denominada eurociudad. La comunicación y la convivencia entre ambas villas es muy estrecha y cotidiana.

Por poner un ejemplo, a disfrutar de la magnífica piscina municipal cubierta de Cerveira acuden no pocos habitantes de Tomiño.

BOMBONAS DE BUTANO, GASOLINA Y VINOS DEL ALENTEJO

En una tranquila mañana de cualquier buen día, tomar un café o una cerveza en una de las terrazas de la plaza de Cerveira es un pequeño lujo. Para después comprar unos bolinhos de bacalhau o unos rissóis de camarão. O unas chamuças, que son la versión portuguesa de las samosas hindúes, en este caso de Goa. Y ya en plan dulce unas apetitosas natas de yema rodeada de hojaldre. Todo sabe estupendamente cuando se regresa a casa.

Los habitantes de Cerveira acuden en buen número a una gasolinera de Tomiño para llenar el depósito de sus vehículos, lo mismo que los de Valença a otra de Tui, con lo que al cabo del mes se ahorran un dinero. Y todavía más con la compra de bombonas de butano, cuyo precio en Portugal es, como mínimo, un treinta por ciento más caro que en España. Cuestión de impuestos.

Las grandes superficies de uno y otro lado de la ´raia´ también tienen sus diferencias en los precios. Por ejemplo, los portugueses atraviesan los puentes que nos unen para comprar artículos de limpieza y cosméticos, que son mucho más baratos a este lado, mientras que aquellos ´espanhois ´ que saben de qué va la cosa buscan las excelentes ofertas de vinos portugueses, sobre todo de los magníficos tintos del Alentejo.  La cerveza, sin embargo, es bastante más cara en Portugal, lo mismo que, considerablemente, los licores.

En todo caso, estas ventajas en los precios de diferentes productos son, aparte de un ahorro, con  frecuencia una buena excusa para los desplazamientos.

Porque vivir cerca del Miño es como vivir en dos países, aprovechando las ventajas de cada uno de ellos.

Ese nuevo puente peatonal sobre el río será, además de su placentera utilidad, todo un símbolo.

V.E

Ver, publicado el 21/12/2015:

EL OTRO CERCANO MUNDO DEL MIÑO

 

 

 

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