Punto de Mira

VOTAMOS A UNA PÉSIMA CLASE POLÍTICA

Lo expresó muy bien Berlusconi: "los italianos me votan porque les gustaría ser como yo". Es decir, potentados, poderosos y, sobre todo, puteros sin límite presupuestario. Lo que, según esta teoría, se trata de un triple status digno de admiración y, por lo tanto, de voto. En España, de manera muy destacada en Levante, donde Camps acaba de manifestar "soy el presidente con mayor aceptación … Continuar leyendo "VOTAMOS A UNA PÉSIMA CLASE POLÍTICA"

VOTAMOS A UNA PÉSIMA CLASE POLÍTICA

Lo expresó muy bien Berlusconi: "los italianos me votan porque les gustaría ser como yo". Es decir, potentados, poderosos y, sobre todo, puteros sin límite presupuestario. Lo que, según esta teoría, se trata de un triple status digno de admiración y, por lo tanto, de voto.

En España, de manera muy destacada en Levante, donde Camps acaba de manifestar "soy el presidente con mayor aceptación de la historia", no se vota a puteros que hagan alarde de tal condición; pero sí se otorgan mayorías a personajes sospechosos de corrupción o claramente corruptos, que obtienen de la política enriquecimiento personal, sobresaliendo como más aplicados los pertenecientes al Partido Popular fundado por Don Manuel Fraga, el que presumía de no tener "un chavo" pero que permitía, para mantenerse largamente en el poder de la Xunta, que la corrupción brotase a su alrededor. En realidad, a Fraga lo sustentaba la corrupción, el clientelismo, la manipulación informativa y el tercermundista "acarreo".

Sin embargo, mirando a nuestro alrededor, por aquí hay políticos que no son corruptos; pero tampoco honestos. Es es caso del alcalde de Vigo, Abel Caballero, que en su época en la Autoridad Portuaria no tuvo inconveniente en utilizar fondos públicos en provecho político propio. Exactamente lo mismo que hace, imitándolo, la candidata Corina Porro mientras los medios de comunicación, siendo los directos beneficiarios, aceptan, callan y cobran.

Claro que, a diferencia de Caballero, Corina sí se enriqueció, incrementando considerablemente un patrimonio que era más bien magro antes de dedicarse al rubro, que dicen los latinoamericanos, de la política

Se ve que ella administra muy bien los sueldos y rentabilidades de los puestos que fue sucesivamente ocupando.

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Y mejor no escarbar en la "corte" de la Diputación comandada por Rafael Louzán y Chema Figueroa. Lo vamos a dejar para otra ocasión, que el tema es prolijo y antes hay que proveerse de una de esas máscaras  que se utilizan para bajar al subsuelo.

Sin embargo, les votamos… Por lo que va a tener razón aquel industrial beneficiado por ciertas concesiones municipales: "todos somos corruptos". 

Frase que enlaza con el hilo berlusconiano y que viene a significar que vivimos en una sociedad con un alto índice de porquería en la que  la gente no tiene inconveniente en votar, en ocasiones otorgando mayorías, a políticos corruptos. En la península ibérica en una zonas más que en otras y en Galicia de manera bastante arraigada. 

Aunque entre nosotros, por suerte o por lo que sea, de los indicios se salvan los alcaldes socialistas de las ciudades, de Lugo, A Coruña, Ferrol, Vigo, Santiago. Así como de las villas y pueblos gobernadas por el Bloque. Lo que da esperanzas cara a una evolución hacia otro tipo de sociedad, con otra clase política que la refleje.

Pero veremos lo que ocurre en las municipales del mes de Mayo.

Volviendo a Italia: en los años sesenta y setenta, los ciudadanos votaban Democracia Cristiana en las generales, mientras las principales ciudades estaban gobernadas por alcaldes comunistas. Los italianos de entonces sabían que Italia no necesitaba para nada un Partido Comunista en el gobierno de la nación; pero en cuanto al más cercano ámbito municipal preferían personas con reconocido crédito de gestores honrados. Era una Italia políticamente más sabia.

VER TAMBIÉN: SÍ QUE MERECEMOS ESTOS POLÍTICOS

V.E   

 

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